De todas las películas del maestro Stanley Kubrick, me quedo con Senderos de gloria, Barry Lyndon y El resplandor, otras como La naranja mecánica o 2001 Odisea del espacio me llegan menos, es más, 2001 para mí es un soberano tostón (habrá quien me matará pero es lo que pienso) y La naranja mecánica pese a que tiene mucho de interesante, en conjunto no me produce más que incomodidad.
El Sr. Kubrick firma el guión adaptado de la novela de Humprey Cobb titulada Paths of glory (Senderos de gloria) un relato antibelicista que arremete contra los estamentos militares y el orgullo castrense, el escritor se inspiró en un poema de Thomas Gray, el director lleva a la pantalla esta obra con acierto y acompañado de un genial Kirk Douglas en un memorable papel y un soberbio casting en el que brilla Adolphe Menjou, la fotografía a cargo de Georg Krause es magistral, con una banda sonora que se adapta al drama y a la acción de manera inmejorable a cargo de Gerald Fried y donde los moviminentos de cámara son por calificarlos de alguna manera, impresionantes, nos metememos de lleno en la angustia de las trincheras, acrecentada esa ansiedad con los planos y las luces y sombras del blanco y negro, técnicamente es de lo mejor que he visto.
En plena primera guerra mundial (yo creo que la más cruenta de la historia) un General del ejército francés ordena la toma de un bastión alemán situado en una colina, la derrota que los alemanes infringen a las tropas francesas es humillante y trágica, pero las consecuencias las pagará el Coronel Dax (Douglas) y la tropa superviviente del fracaso.
Kubrick retrata mediante la expresiva interpretación de Kirk Douglas y Adolph Menjou la vileza y el descaro con el que los altos mandos juegan a la guerra desde sus privilegiadas posiciones alejados del fragor de la batalla, usando con frialdad y cobardía las vidas de sus soldados, los únicos sentimientos se reflejan en los brillantes ojos del Coronel Dax, siendo testigo de este cínico juego y a la vez siendo usado como cabeza visible del reflejo del fracaso, recibiendo un castigo ejemplar para recuperar el orgullo de unos inoperantes generales que usan la contienda como distracción a sus aburridas vidas.
La rabia y el estupor de los soldados queda reflejada en profundas escenas donde destaca el mensaje de que siempre en la lucha sobreviven los que deciden quienes mueren, utilizando un trozo de tela raído para cambiarlo por fama y condecoraciones, sin pensar que el que lucha no defiende ese trapo, si no que lucha por mantenerse vivo y es que como dijo aquel, tu patria te olvida para repartir la riqueza, pero siempre se acuerda de tì en caso de guerra.
Una película corta que en realidad dura toda la vida, porque deja al espectador clavado después de ese maravilloso e impactante final, nos deja reflexionando acerca de tantas cosas que llenaría un libro, mezquindad, ingenuidad, cinismo, patriotismo de fachada, humanidad, egoísmo, una obra que a pesar de sus 52 años de antigüedad tiene una vigencia asombrosa pues a pesar de ser un alegato antibelicista es sobre todo una oda a la vida.
Una película coherente y perfecta que suscitó incomprensiblemente una fría acogida, malas críticas y escaso éxito en cuanto a premios se refiere, prohibida en Francia durante muchos años y que yo personalmente pienso que si Kubrick no la hubiera rodado no habría hecho de manera tan perfecta sus siguientes proyectos, pues a mi entender la palabra perfección le otorga justicia a esta obra maestra.



Mayo 27th, 2009








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