Rashomon

Rashomon, o todos tenemos un lado oscuro, tema que aborda esta obra maestra del genio, con esta maravilla se dió a conocer internacionalmente Akira Kurosawa y abrió las puertas del cine japonés al mundo occidental.

Obra por la que consiguió el Oscar a la mejor película extranjera y el León de Oro en Venecia, revelando a un enorme actor que no iba para serlo, Toshiro Mifune.

Esta cinta de 1950 está ambientada en el Japón feudal del siglo XII, protegidos de una torrencial lluvia, un peregrino, un leñador y un monje discuten sobre los avatares del juicio a un bandido acusado de violar a la esposa de un Shogun y de asesinar a este.

Durante la obra seremos testigos de la narración de los hechos por parte del bandido asesino y violador, la mujer y el Shogun asesinado (este mediante el contacto con una medium) pero solo el leñador ha presenciado el crimen.

En este profundo y devastador relato, Kurosawa ahonda en las miserias del ser humano, poniendo rostro y alma a las facetas más contradictorias de la raza humana, creando una escuela explotada hoy en día hasta la saciedad, narrando en capítulos y en sucesión de flashbacks hechos que pueden ser ciertos o bien falsos, todo depende del punto de vista del narrador y el grado de influencia que sus palabras ejerzan en nuestra mente.

El maestro utiliza estos personajes para hacer un exhaustivo recorrido por lo más bajo de nuestra psicología, presentando a un Shogun cobarde y rencoroso, a una mujer que se siente culpable por haber despertado el deseo sexual del bandido, representado como un bravucón y un bocazas, en contrapunto tenemos al leñador que ha presenciado los hechos y representa la prudencia, más allá está el monje, por encima de todos es la suma de todas las conciencias, revelándose como una persona confusa y sin esperanzas, rodeada de destrucción a niveles físicos y mentales. Todo ello recreado perfectamente gracias a una excelente combinación de fotografía y banda sonora que logran plasmar una atmósfera tétrica y pesimista.

Es una película lenta, densa, falsa, dramática, desoladora, que no deja esperanza de redención, dejando al espectador la capacidad de decidir, de cruzar la delgada línea que separa la justicia del delito, puedes personar al asesino porque el Shogun lo merecía por los abusos que cometió a lo largo de su vida? puedes perdonarle también porque la belleza de la joven ha despertado sus más bajos instintos? puedes perdonarle porque es otra víctima de la destrucción del Japón feudal y sus luchas fraticidas?

Quien miente? quien dice la verdad? solo a nosotros nos corresponde tomar partido, en un impactante film que nos enseña que si la verdad es blanca y la mentira es negra, el color de la vida es gris.

Destacar a un actor con mayúsculas, Toshiro Mifune, nacido en China en 1920 y llegado a Japón tras la II Guerra Mundial en 1946, llegando a probar en variopintos trabajos hasta que por casualidad se presentó a un cásting, rodando varias películas hasta que Kurosawa se fijó en él, comenzando una relación fraternal que nos regaló grandísimas interpretaciones en no menos grandes obras maestras. Creo importante recalcar el hecho de que Mifune no tenía preparación para ser actor, fue el azar quien le descubrió y nosotros los afortunados en disfrutarlo.

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