Las vueltas que da la vida, si no que se lo digan a Alfred Hitchcock, en 1.959 el genio entre los genios tenía un proyecto en mente que nunca se llegó a plasmar en celuloide, contratar a Audrey Hepburn para el papel de una abogada que debe defender a su padre que ha sido acusado de asesinar a una prostituta en los bajos fondos de Londres, debido a la temática de la historia Audrey rechazó el papel y el proyecto quedó aparcado definitivamente.
Durante ese periodo de enfado y tras leer una novela de Robert Bloch llamada Psycho, pensó en cambiar el poco atractivo del personaje central de dicha novela, ponerle la imagen de Cary Grant y convertirlo en un thriller llamativo y violento, sobre todo se cuenta que quedó entusiasmado por la escena de la ducha.
Con toda esta historia se dirigió a los estudios Paramount, que por supuesto se escandalizaron por la idea del asesinato en la ducha y se negaron en rotundo a producirle el film. Hitch decidió producirla él mismo, abarató costes contratando al equipo de rodaje de sus estudios de la serie de televisión y por supuesto, la falta de liquidez dejó en la cuneta a Cary Grant, por aquel entonces Anthony Perkins con una incipiente carrera y con severo riesgo de convertirse en ídolo adolescente de jovencitas, decidió aceptar el proyecto sin saber nada del argumento, al igual que Janet Leigh, ambos entusiasmados de trabajar con el maestro, el resto es historia, y vaya historia!!!
Aquí para mi gusto el maestro llegaría al zenit de su creatividad, apoyando el estreno y distribución con campañas de publicidad engañosa y sobre todo con la meticulosidad y complejidad en los planos, teniendo en cuenta que para la escena de la ducha que dura 48 segundos, se empleó una semana de rodaje y 78 planos distintos, nos podemos hacer una idea aproximada.
Desde ese comienzo, escena memorable y con muchas similitudes al travelling del inicio de Sed de mal de Orson Welles que nos hace sentirnos voyeurs y ya al primer minuto pensamos que Marion Crane (Janet Leigh) va a ser el centro de la película, nos fijamos en cada uno de sus movimientos, gracias a esa primera escena, hemos sido testigos de su intimidad, algo que ya es para mí otra jugada maestra de Hitch, aún no sabemos su trágico destino, ella es sólo una pieza más del engranaje de la trama, pero ni mucho menos el personaje principal, aunque muy a su pesar el esconderse en el Motel Bates le acarreará la fatalidad en una ducha macabra.
Al bien elegido blanco y negro para rodarla, añadimos unos geniales títulos de crédito y una banda sonora tan magistral que es de las pocas que llegan a formar parte de la película, no acompaña a las escenas sino que crea al espectador la ansiedad o la inquietud con esos violines retumbando en nuestros tímpanos, consigue crear esa atmósfera y esa sensación de dejarnos clavados en la butaca o sofá, compuesta por Bernard Hermann que anteriormente había orquestado magistralmente Con la muerte en los talones para Hitchcock.
De repente estamos sentados en la butaca, pensando que la ladrona y adúltera Marion tendrá un final feliz escondiéndose en el Motel Bates con sus 40.000 dólares y antes de plantearnos que será de ella nos encontramos con la escena más famosa, nos sorprende, pero nos damos cuenta de que hemos sido marionetas del genio Hitch, durante la primera parte del film nos ha estado despistando y relajando para apabullarnos con lo que iba a ser una tranquila ducha en la vida de cualquiera, en un remoto Motel, donde reina la tranquilidad y el servilismo del dueño y de repente con el estridente sonido de las chirriantes cuerdas de los violines y los chelos llega la catarsis.
Otra vez vuelta a empezar, esta vez con Norman Bates (Anthony Perkins) y esa relación de Edipo que tiene con su madre, la cual se presupone viva, pero con los típicos problemas de la edad y la soledad, al final, vuelta a sorprender otra vez, quien imaginaba que su madre llevaba años muerta en esa silla mecedora !!!
El resto… muchísimas anécdotas, repasemos algunas.
Si nos fijamos, en los planos donde el personaje de Marion conduce, la palanca de cambio está en punto muerto.
En el minuto 4 podremos ver a Alfred haciendo su famosa aparición, esta vez en la puerta de la oficina de Marion, lleva un sombrero de cowboy.
Hitchcok le gastó una broma típica de su retorcido humor introduciendo por sorpresa el maniquí de la madre de Norman Bates muerta en el camerino de Janet Leigh.
Los censores de la época objetaron que en la escena de la ducha se veía fugazmente un pecho, por lo cual obligaron al director a recortarla, este dijo que sí pero jamás la recortó, sabía que no volverían a visionarla.
Perkins fue doblado en algunas escenas por Ann Dore y en algunos diálogos su voz fue retocada.
En la escena donde vemos la silueta de Perkins, el decorado se ha reducido de tamaño para resaltar la figura de este, se utilizó como decorado una parte de un torreón que podemos ver en la película El invisible Harvey, con James Stewart.
En cuanto a la escena de la ducha:
Para 48 segundos de escena, se utilizó una semana completa de rodaje y 78 planos, del rodaje de esas secuencias se encargó Saul Blass siendo las únicas de cosecha de Hitchcok las de la sangre corriendo hacia el desagüe y las del cuchillo penetrando en el abdomen.
Perkins no estuvo presente durante esa semana de rodaje y fue el propio director quien empuñó el cuchillo asesino.
Se utilizó salsa de chocolate para la sangre y el sonido del cuchillo desgarrando la carne no es ni más ni menos que el de un melón siendo acuchillado.
Janet Leigh utilizó unos falsos pechos de plástico para las tomas generales, el adhesivo se despegó debido al vapor de la ducha y terminó de rodar las escenas sin cubrirse el pecho, de todos modos de ella solo podemos ver sus hombros y su rostro, otras dos actrices fueron utilizadas como dobles de cuerpo, Margo Epper el cuerpo y Marli Renfro su pecho.
En total Norman asesta 17 puñaladas al cuerpo de la pobre Marion.
Por orden de Hitchcock se prohibió a los actores contar detalles sobre la película y en su proyección en los cines no se permitía la entrada a la sala una vez había comenzado la proyección.



Febrero 24th, 2009








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QUE DECIR DE ESTE FILM QUE NO SE HAYA DICHO YA,UNA PELICULA QUE ME MARCO CUANDO LA VI EN MI TIERNA INFANCIA,LA ESCENA DE LA DUCHA CON ESE ESTRIDENTE FONDO DE VIOLINES SE ME QUEDO MARCADO DURANTE MUCHOS AÑOS