Imagina que recibes una llamada de teléfono, al otro lado de la línea una voz desconocida te ofrece cambiar de vida, muy sencillo el plan, ellos se encargan de todo, tu triste, monótona y gris vida cambiará radicalmente a una vida de éxito y placer.
¿Sueño convertido en realidad? ¿la llamada que siempre quisiste recibir? No amigo, tu pesadilla no ha hecho más que comenzar… en manos de John Frankenheimer, el reputado galán pero más bien flojo actor Rock Hudson, se embarca en una hipnótica odisea, inmerso en una historia que engancha desde el primer momento, como si Kafka hubiera escrito Fausto y se hubiera llevado al cine tan extraño e irrepetible suceso.
El director acompañado de una fotografía que funciona como un bisturí en manos de un cirujano, nos adentra en la reflexiva mente del protagonista, nos introduce en ese vacío crepuscular lleno de dudas y escaso de verdades, aterrado por un desolador futuro donde nadie conoce a nadie, donde todo es un artificio triste y opaco, retratando a una sociedad pueril y plástica, paranoica, donde la felicidad no es más que una claustrofóbica pesadilla que solo se desvanece con la muerte o el cambio tal y como esa voz nos sugirió al principio en esa llamada inesperada.
Esta película aborda una diatriba que ha castigado la mente del hombre desde los orígenes del pensamiento, creemos que cuando tocamos fondo podemos cambiar y tornar la desgracia en éxito, confiamos en que todo nos saldrá bien si apostamos por el riesgo de lo desconocido, recurrimos a la cirugía para extirpar el mal y abogar por el cambio radical en busca del fuego fatuo de la felicidad.
Pero no se cuenta con la otra cara de la moneda, tantos años con un rostro y una personalidad y ahora ese cambio drástico, ¿que hay de la mente? el cerebro es irremplazable, volveremos a echar de menos lo que teníamos, pues el hombre es el animal más cobarde.
De mostrar esos detalles se encarga el director a la perfección, colocando la cámara tan cerca que casi entramos dentro de los pensamientos de los protagonistas, con esa partitura potente e hipnótica del maestro Jerry Goldsmith, unos planos imposibles y una fuerza narrativa que se entrecorta, dejando todo a medias, porque al fin y al cabo, el objetivo del director es retratar a esa sociedad vacía e incompleta con futuro gris y exento de pasión, quizá de ahí ese blanco y negro tan potente, tan frío y desolador.
Con un Rock Hudson alejado de sus anteriores estereotipos, magnífico en su mejor papel, que además consigue traspasarnos su angustia y sus dudas, que nos deja clavados en la butaca esperando otro cambio… la mejor salida a ese círculo vicioso que es el desasosiego y la ansiedad.
Película no recomendable para personas claustrofóbicas, pues en escenas como la de la operación los planos nos llegarán a confundir pensando que casi somos nosotros los que estamos tumbados en la camilla, también genial la manera en la que el protagonista vuelve a visitar a su ex esposa para tratar de ver quien era y en lo que se ha convertido, excelente reflexión filmada de manera magistral. Una semi desconocida obra a reivindicar para los amantes de la ciencia ficción que con el paso del tiempo pese a haberse rodado en 1966 está hoy en día en plena vigencia por su temática.
Película elevada a la categoría de culto, que no te dejará indiferente.



Marzo 24th, 2009
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