La ventana indiscreta, o como James Stewart recrea múltiples facetas de nuestra vida cotidiana en dos horas de metraje, obra cumbre de Alfred Hitchcock, inolvidable Grace Kelly y malo malísimo Raymond Burr, quien le iba a decir al pobre Jimmy que una maldita escayola cambiaría su vida para siempre.
Una habitación en penumbra, un patio de viviendas lleno de vida y unos personajes perfectamente identificables, genial música de Franz Waxman, no hablamos de la magnífica dirección del orondo maestro y no menos del guión de John Michael Hayes basado en un relato de Cornell Woolrich.
Que la trama la desarrollen un reportero gráfico con la pierna escayolada, su novia y la enfermera de este más el presunto asesino es lo de menos, esta imprescindible obra maestra del cine rebosa carga psicológica por los cuatro costados, ¿Quien no se ha dedicado a mirar sin ser visto alguna vez en la vida?, ¿Quien no ha tenido dudas sobre afrontar un hecho que podría acarrearle problemas?, ¿Quién no se ha fijado en el vecino o la vecina de enfrente alguna vez?, ¿Cuántas maquiavélicas ideas no se nos han ocurrido la primera vez que unos binoculares cayeron en nuestras manos?
Que triste debe ser estar postrado y sentirse impotente ante el crimen, con la dificultad añadida de que tratas de convencer a tus seres queridos y estos te toman por un lunático, esa lucha entre el bien que avanza torpe y lentamente contra un mal arrollador y embrutecido es la base de la película, el voyeur que en teoría es mirado mal por la sociedad es quien redime sus actos descubriendo un crimen, todo bien tiene algo de malo, todo lo malo fracasa.
También destacaría la falta de compromiso del personaje con su novia, quizá esa falta de interés por la supuesta aburrida vida de casado es la que le impulsa a contemplar las vidas de los demás desde su atalaya, sentado en su silla de ruedas y acompañado por una escéptica enfermera que habla por los codos (fantástica Thelma Ritter) y su bella, romántica y soñadora futura esposa, quien vive aferrada al anillo de compromiso como símbolo de posesión.
El metraje va in crescendo, a medida que James Stewart logra convencer a su pareja y su enfermera, con algún bache narrativo en las escenas donde los vecinos del patio son los protagonistas utilizando el director nuestra mirada voyeurística, el mayor logro es sin duda la capacidad de contar una historia en un espacio tan reducido, llegando a crear un ambiente asfixiante del que solo nos vemos liberados con el recurso de mirar por esa ventana indiscreta, recurso que el maestro utiliza con mesura y en su debido momento, ofreciendo una vía de escape en otro ejercicio psicológico de manipulación del espectador.
Criticada por muchos y elevada alos altares por otros, es una maravillosa obra con algún bache como comentaba anteriormente, años antes el maestro sí conseguiría esa atmófera asfixiante con el Sr. Stewart otra vez de hilo conductor, fue La soga, para mí un peldaño por encima de La ventana indiscreta.
En 1998 el malogrado Christopher Reeve interpretaría un remake para la televisión de esta película, homenajeada y copiada hasta la saciedad quizá el más original de los homenajes sea el que Woody Allen le rinde a esta y a La Dama de Shangai en Misterioso asesinato en Manhattan junto con el de Brian de Palma en Doble cuerpo.
Para terminar me gustaría comentar los que para mí son los principales “fallos” el primero es que no me resulta creíble la vida de ese patio de vecinos, todo el día y la noche con las puertas y ventanas abiertas, si desde una ventana les puedes ver a todos en su intimidad, bastaría con que uno de ellos oteara el edificio de enfrente y descubrirría sin problemas a ese mirón.
Otro es para mí el peor, el personaje del asesino interpretado por el Perry Mason de la televisión (Raymond Burr) empieza siendo un meticuloso y astuto matarife, pero termina siendo un patético y torpe muñeco roto a manos de los flashes de la cámara de Stewart, ahí es donde observo cierta falta de coherencia que me hacen otorgarle el 9 y no el 10.
Mención aparte como siempre a los maravillosos dobladores de este país, especialmente a Jesús Puente quien prestó durante tantos años su voz a los papales de James Stewart.



Junio 4th, 2009








Posteado en
General
Tags: