Kung Fu contra los siete vampiros de oro

Ya que últimamente florecen las películas escasas de ideas, sin originalidad y casi sin apenas ilusión por hacerse, me apetece empezar a rescatar grandes clásicos del cine cutre, que al menos entretienen, obras que podemos ver una y otra vez sabiendo lo malas que son pero disfrutando de ellas, esta vez hablaré de una de las más destacables, Kung Fu contra los siete vampiros de oro, coproducción entre Inglaterra y Hong Kong del año 1974 y casi lo peor que hizo la Hammer.

Tan mala que hasta Christopher Lee rechazó hacer de Drácula, ni siquiera la presencia de Peter Cushing la salva, o la forzada introducción de la atractiva Julie Ege que no entra ni con calzador en la trama, siendo ella la que financia la expedición para cazar a los vampiros aludiendo que debe ser interesante la aventura.

Entramos en materia, la Hammer buscaba abrir nuevas fronteras a su decadente cine de vampiros, las obras iban bajando de calidad y ya con paupérrimas taquillas, necesitaban revalorizarse y para ello se tuvo la “genial” idea de mezclar la temática vampírica con el exitoso cine de artes marciales, un cine en ascensión cuyo auge se debía a la película Operación Dragón que lanzó a la fama al legendario Bruce Lee, buscando apoyos en Oriente, la Hammer se asoció con la productora de Hong Kong Shaw Brothers.

En un principio la historia en la cual se basa la cutre peli estaba ambientada en la India, pero dada la nacionalidad de los socios se mezcló impunemente la historia original con Los siete samurais, y nació el cine de terror y artes marciales.

En cuanto a encontrar algo destacable, pues harto difícil porque todo en sí es sumamente atractivo por lo malo que es, el guión es lo peor o casi que se ha rodado en la historia, en cuanto a Peter Cushing como siempre cumple en el canto de cisne de su Van Helsing, aunque yo creo que estaba alucinado de ver semejante atropello contra el buen gusto, la escenas de “miedo” basadas en una iluminación estridente y unos sonidos ininteligibles son tan patéticas que sonrojan, el maquillaje y los efectos especiales para la época no podemos juzgarlos, bastante ya sufren los actores con llevarlo encima, James Bernard como siempre cumple en la banda sonora, pero el guión y las situaciones son de lo más alucinógeno.

Un monje chino cruza Asia para llegar a Transilvania en busca del Conde Drácula, recurre a él para poder resucitar a los vampiros de su monasterio, los siete hermanos que les deben plantar cara son expertos en Kung Fu y recurren a los conocimientos del profesor Van Helsing (Cushing) para que les ayude a exterminar para siempre la plaga del terror.

Curiosamente entra con calzador una rica y atractiva mujer que financia la expedición del profesor que casualidades de la vida quería viajar a China, esta adinerada y bella mujer (Julie Ege) sufraga los gastos del proyecto a cambio de que la lleven con ellos, asunto resuelto.

A partir de aquí al guión endeble hemos de sumarle los despropósitos visuales y las escenas sonrojantes que antes comentaba, un torrente de murciélagos de plástico, sonidos horripilantes, un Conde Drácula hiper maquillado hasta dar más pena que miedo, unas escenas de lucha de esas en las que siempre hay un par de despistados que no saben a quien atacar, miembros cercenados que no sangran, armas de madera pintadas, calaveras cutres de goma que se deshinchan, esqueletos que a veces tiene ojos y otras no, vampiros con colmillos que aprecen y desaparecen varias veces durante una misma escena, en fin, montañas de caspa y cutrez que son tan malas que están llenas de encanto y eso que las tomas de lucha se volviéron a rodar debido al descontento de la parte de Shaw Brothers con el resultado final, además la banda sonora tiene el añadido de ritmos percusivos orientales en lo que James Bernard no tuvo nada que ver y por si fuera poco en la versión americana se añadieron las nuevas escenas de lucha y desnudos, algo habitual en la época y muy usado para recaudar dinero en taquilla.

Si alguna vez estais en plan no se que hacer y quereis pasar un rato agradable viendo una peli mala malísima que os va a encantar, esta es la adecuada para iniciarse en el mundo del cine cutre.

Es tan mala que hasta tiene momentos inspirados y que a pesar de lo mal planificada y rodada, entretiene, yo la ví por primera vez con 8 años y pasé miedo, después la he visto unas cuantas veces más y me encanta.

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