Ya que cada día veo que el género de terror está siendo arastrado por los suelos con infumables productos llenos de clichés que avergonzarían a cualquier poseedor de buen gusto, merece la pena rememorar los hitos logrados por la vieja Hammer Films, fundada en 1934 y cuyo culmen llegó en la espléndida sucesión de grandes obras entre mediados de los 50 y 60.
Fue fundada por Will Hinds, quien para sus apariciones en pantalla utilizaba el pseudónimo de Will Hammer, al poco se le unió Enrique Carreras, (nada que ver con el magnífico tenor) la filosofía Hammer en sus comienzos fue la de producir ligeras comedias y obras de cierto sabor a suspense, siempre con un presupuesto ínfimo y con el espíritu de ofrecer algo digno, incluso el archiconocido Bela Lugosi participó en un film para la productora, para los coleccionistas dicho film se titula The mistery of Mary Celeste.
En 1946 de la mano de James Carreras (hijo del fundador) la compañía dispara sus producciones y en 1955 dejan de producir comedias para dedicarse por entero a la ciencia ficción con El experimento Quatermass, llegando a rodar varias secuelas debido al éxito del proyecto.
Hasta ese momento y debido a una penosa distrubución, el sello Hammer apenas dejó huella en el mercado americano, pese a contar con buen catálogo y obras muy recomendables, Terence Fisher quien sería máximo responsable de los éxitos venideros, ya había rodado varias películas de corte supense combinado con ciencia ficción pero lo mejor estaba por llegar.
1957 fue el año de consagración definitiva, el año en que por fin, las viejas obras maestras de la Universal y su fondo de catálogo, serían revisitadas con el añadido de ese toque gótico y cargado de erotismo que la época exigía a mediados del siglo pasado, Michael Carreras otro hijo del fundador, creyó firmemente en el proyecto Frankenstein, luchó enconadamente con la Universal para hacerse con los derechos para rodar una nueva versión, incluso en el contrato de venta se les prohibía usar o aproximarse al maquillaje creado por el genio Jack Pierce en las obras maestras de James Whale con el mítico Boris Karloff de protagonista.
Pero ese contratiempo no fue obstáculo, Terence Fisher eligió al sobresaliente Peter Cushing para el personaje de Víctor Frankenstein y al incipiente Christopher Lee quien a pesar de haber interpretado buenos papeles en teatro y cine con apariciones en superproducciones de la época haciendo de soldado en películas principalmente de piratas, o había alcanzado el status de estrella que el género de terror le otorgaría para siempre, siendo hoy en día junto a nuestro querido Paul Naschy el único representante vivo (y gracias) del género que tantas alegrías y sustos nos ha dado.
La maldición de Frankenstein fue un éxito sin precendentes, la caractarización de Lee como monstruo es sin duda memorable, con ese maquillaje horrendo, sin llegar a emparentar con Karloff ni con tanta carga poética y dramática como las obras de James Whale, pero con una dosis de violencia y sangre que serían sello de la Hammer en obras posteriores y que tan feroces críticas les causó.
La Universal entonces sí abrió la Caja de Pandora y otorgó todo el fondo de catálogo y crédito total para nuevas revisiones de La Momia, Drácula, El hombre lobo o El fantasma de la ópera por poner algunos ejemplos, Peter Cushing y Christopher Lee fueron elevados al estrellato, el dinero y el éxito de taquilla llegaban a la Hammer después de 20 años de esfuerzo e ilusión, muestra de ello son las maravillosas versiones que se rodaron de estos clásicos de antaño, destacando las interpretaciones de ambos y sumando las de Herbert Lom y Oliver Reed entre otras figuras, en el año siguiente Terence Fisher de nuevo factura la que es para mí la mejor obra sobre Drácula, Horror of Drácula, de la cual ya escribí un artículo en este foro, las dos posteriores secuelas son muy recomendables hasta que el mito caería en un erotismo chabacano y una modernización más bien ridícula.
El catálogo de actores, diseñadores, decoradores y demás equipo con el que contaba la productora era tremendamente competente, destacar también las granes bandas sonoras de James Bernard, trabajó con ellos durante 25 años y compuso grandes obras, en especial Horror of Drácula, aunque a veces caería en exceso en la auto repetición y otras como por ejemplo en Frankenstein creó a la mujer se “inspira” demasiado en la obra de Franz Waxman para LA novia de Frankenstein, pero este hecho no desluce ni un ápice tan remarcable carrera.
Tampoco quiero olvidar que la Hammer no solamente recreó versiones de viejos monstruos, en su extensa filmografía de esa época encontramos una joya como EL sabueso de los Baskerville, retomando los relatos de Arthur Conan Doyle que con tant éxito había encarnado Basil Rathbone años antes en su personaje de Sherlock Holmes, aquí no me extenderé pues en breve me gustaría escribir un artículo sobre mis favoritas de Sherlock, pero desdeluego en mi lista la primera es la olvidada maravilla de Billy Wilder La vida privada de Sherlock Holmes, con esa partitura memorable de Miklos Rozsa y en segundo lugar quedaría el sabueso de los Baskerville de la Hammer.
Muchísmas otras obras de ficción como She la reina de fuego con la bellísima Ursula Andress, Hace un millón de años, con Raquel Welch y otro de mis admirados a cargo de los efectos especiales como Ray Harryhausen, El hombre de paja, La Gorgona, hasta Rasputín tuvo cabida en los estudios ingleses.
A veces si nos damos un atracón de películas Hammer nos daremos cuenta de la repetición de vestuario o decorados, hecho que no se debe tener en cuenta, ya que hubo momentos en los que se filmaban varias películas seguidas, con los mismos decorados, pero con tanta imaginación que casi pasan desapercibidos para el espectador.
Ya entrados los 60 las exigencias del cine de terror pasan por la corriente psicológica, las obras dejan de lado el tema visual tan recargado y gótico en los productos Hammer, comienza un periodo de modernización de la factoría cosechando obras más bien a olvidar, destacaría quizá y ya en los 70 Dr. Jeckyll y su hermana Hyde, planteamiento novedoso del mito creado por Stevenson en una taberna donde yo estuve hace años, para los curiosos os contaré que este personaje fue creado por R. L. Stevenson en la taberna de Edimburgo situada en la Royal Mile (la calle más famosa de la cuidad) cuyo nombre es Deacon Brodies, un personaje que realmente existió con una vida muy cruel y oscura.
También destacaría Kronos el cazador de vampiros y como no el ejemplo de despropósito con más encanto d ela historia del cine, Kung Fu y los 7 vampiros de oro, a partir de este momento la productora se funde en rojo y se sumerge en el olvido de los nostálgicos, con la llegada del dvd y sus tardías ediciones, y pobres en contenido también, los Hammerófilos (si se me permite la palabra) hemos podido resucitar nuestras ansias de que algún día una productora con tan buen gusto como las anteriores logren un resurgir del cine de terror clásico como se merece.
Otros hechos a destacar dentro del universo Hammer serían el impactante uso del Technicolor, el erotismo que ahora comentaré, el gusto exquisito por los decorados góticos, la añeja ambientación, las ingeniosas muertes y posteriores resucitaciones de los villanos y la artesanía de los logrados maquillajes y efectos especiales, sin renunciar a la violencia durante tantos años censurada en este tipo de relatos.
Capítulo aparte merecen las mujeres Hammer, explotados sus escotes hasta la saciedad, planos sugerentes de sus labios ansiando morder, sus lujuriosas miradas en busca de un portador de un cuello a seducir, exhuberancia, lesbianismo, orgías de sangre y sexo, todos factores clave en el éxito de sus películas, combinando ese erotismo salvaje con una belleza exhuberante y el añadido del terror, el erotismo en la Hammer fue comenzando de manera paulatina hasta que fue explotado sin pudor entrados los 70, Vampire lovers, La condesa Drácula, Dr. Jeckyll y su hermana Hyde o Drácula y las mellizas dan buena fé de ello, nombres como Ingrid Pitt, Susan Denberg, Julie Ege, Ursula Andress, Raquel Welch, Victoria Vetri o Veronica Carlson son los máximos exponentes de la mujer Hammer y no defraudrán a cualquier amante del erotismo y el terror o la ciencia ficción.
En 1994 Peter Cushing nos dejaría como legado póstumo un documental titulado Flesh and Blood, El legado de Horror de la Hammer, muy recomendable y en su página web sigue habiendo mucho material renovado asiduamente, incluyendo una muy buena entrevista a Sir Christopher Lee, quien este año fue nombrado caballero por la reina de Inglaterra en reconocimiento a su carrera artística y sus obras de caridad.
Al igual que la Ealing de la pronto hablaré en esta página, son mis dos productoras inglesas a las que mayor cariño les tengo, ambas con una filmografía excelente, con grandes actores y convertidas en iconos del cine de nuestros dias, a las que se les debe más de un homenaje y una recuperación dentro del circuito televisivo a horas normales.



Agosto 1st, 2009








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