Aprovechando el comentario de nuestro amigo Tuco sobre Terminator Salvation, me apetece descargarme un poco sobre ese tema que tanta decepción va acumulando.
Cada vez que voy al cine voy con miedo, ya no por crisis ni historias que cada uno tiene en su vida, si no por las barbaridades de dinero malgastado en mastodónticos proyectos sin nada positivo que ofrecer al margen de una sordera que dura un par de horas, un mareo cercano a la epilepsia y una mirada al bolsillo con cara de tonto, a mí nunca me ha importado pagar la entrada por ir al cine, es más adoro el ritual de la compra de chuches, buscar la butaca, genial eso de los cines piramidales donde mi 1’90 ya no molesta al de atrás, nunca me ha importado tener cerca al friki de turno que te cuenta la película, que ya la ha visto en internet y quiere impresionar a su ligue con una demostración de conociminentos sobre los personajes que ni el creador sabría, no me importa sentarme en otra butaca si veo que la pareja ha ido a buscar oscuridad y besos furtivos durante la proyección, ni me importa pisar palomitas con estruendo con mi 45 de pie, incluso si alguien a mi alrededor es alérgico al desodorante o al gel, ni siquiera el abusivo precio de las entradas, que a veces entre chuches, entradas y bebidas te podrías comprar el dvd en edición especial coleccionista firmada por el director y con el teléfono de la actriz por si te apetece cenar con ella en París.
Nunca me ha importado, por que? muy fácil, aun a ciertas edades, los que hemos crecido viendo Ben-Hur o Los cañones de Navarone en pases matutinos domingueros, justo antes de que Pilar Miró con su absurda ley prohibiéra la exhibición de clásicos, benditas filmotecas !!!, recuerdo haber visto Ben-Hur, Quo Vadis, Los cañones de Navarone, Robin Hood, viejas y magníficas películas de aventuras de Jean Marais, todas las de Stewart Granger, Los inconqustables, Cantando bajo la lluvia, una de Anthony Quinn haciendo de esquimal que nunca me acordaba de su nombre, siempre las combinaban con alguna italianada de tarzanes, peplums, inquietantes pelis de Dario Argento, alguna española que me hacía no dormir, Las garras de Lorelei o Quien puede matar a un niño (por ejemplo), en las italianas de Tarzán siempre se les escapaba algún pecho de la protagonista para jolgorio del patio de butacas, más tarde lo entendí, yo aun era un niño y gracias a mi hermano mayor pude disfrutar de esos nostálgicos años.
Aun hoy en día siento lo mismo, todo lo que mencioné antes nunca me importa, me concentro en vivir la magia del Séptimo Arte, como cuando ví en el cine Alcázar de mi ciudad la horrenda Humanoides del abismo que un día comentaré en el apartado cine cutre, siempre he tratado de disfrutar, concediendo el beneficio de la duda a toda película que he ido a ver, en estos tiempos está demostrado que disfrutar es una quimera, los malditos productores salvo honrosas excepciones, nos tratan como ganado, somos más una inversión que una ilusión, entiendo que llevar a cabo un proyecto al cine es y debe ser una inversión, uno invierte un capital arriesgando y debe obtener beneficio, me refiero a que antes al margen de esa inversión había una ilusión por contar algo, por maravillar al espectador, por engancharle, por hacerle reír o llorar con ingenio, no hacían falta millones de dólares para hacer obras maestras que nos marcaban la existencia por mucho tiempo.
Hoy en día quedan pocos, Hayao Miyazaki, Clint Eastwood, Jim Jarmusch, Lars Von trier (aunque a veces se la va la mano) y muchos más que llenarían una pequeña lista de entre tantos miles de mediocres que solo pretender tomarnos el pelo y forrarse a nuestra costa, me gustaría saber que pensarían Frank Capra, Billy Wilder, John Ford, hasta el mismísmo Charles Laugthon que con una película tras las cámaras dio una magistral lección de cómo contarnos una gran historia sin apenas presupuesto, o Billy Wilder quien salvo en Irma la Dulce sus demás magníficas películas no pasaban de un ajustadísmo presupuesto, talento a raudales y ganas de contar una historia que nos hiciera vibrar, o por ejemplo John Ford en El delator o El hombre tranquilo, Murnau en M. El vampiro de Dusseldorf, hay tantos, incluso otros nombres con superproducciones como David Lean, William Wyler, Cecil B. de Mille, llenaríamos una lista sin final, ellos tenían los medios y el talento, pero sobre todo tenían ilusión por contarnos algo emocionante, a veces pienso en La guerra de las Galaxias episodio IV para que nos entendamos, y la ví con 5 años en 1977, gracias otra vez a mi hermano y mi hermana mayores que consintieron en llevarme y aguantar a un mocoso que no entendía nada allí sentado, cuando ví esas letras salir de esa manera, esa música maravillosa de John Williams y ese mundo desconocido para mí, fue como una inyección intravenosa de marchando una de pasión por el cine.
Más adelante, como fan de la saga, especialmente de El imperio contraataca, fui conociendo datos del rodaje, escasez, prisas, ansiedad, de todo, pero ves a George Lucas prácticamente novel al margen de THX1138, American Graffiti y una serie de documentales y cortos, apoyo a la dirección en trabajos de fotógrafo y ayudante de dirección, me refiero novel en cuanto a un proyecto de esa envergadura pues cierta experiencia ya tenía, le oyes hablar de las vicisitudes del rodaje, de sacar adelante la saga, de parir esa cantidad de efectos artesanales, de llevar a la pantalla una novela desconocida y crear ese mundo mágico en el que todos alguna vez nos hemos refugiado y a eso me refiero cuando hablo de ilusión, algo que hoy en día falta, escasea y quienes la tienen la olvidaron en un cajón de la mesita de noche.
Me gustaría saber que pensarían hoy en día ya no los hermanos Lumiére o Edison, ellos inventaron pero no eran grandes en el aspecto, me gustaría entrevistar a Carl Laemmle Jr. quien impulsó el creativo mundo del terror de la mano de la Universal y sus grandes e imperecederos personajes, me gustaría saber que piensa Eisenstein, Murnau, Browning, Whale, hasta el mismísimo Ed Wood relegado a la deshonrosa categoría de peor director de la historia (injustamente), tenía pasión por lo que hacía, basta verle dirigiendo al decrépito Bela Lugosi en su última escena que luego se insertaría en Plan 9, ese señor contagiaba ilusión, digno merecedor del homenaje que el gran Tim Burton le otorga en la no menos grande Ed Wood, con un Martin Landau soberbio.
Pues bien, anoche en mis sueños volví a ese viejo patio de butacas, con ese rancio olor a fieltro y madera sucios, con lámparas de diamante que antaño fueron un aparatoso lujo moderno, por suerte era lo bastante pequeño como para no molestar al de atrás y pude conseguir esa butaca supletoria roja que me elevaba lo suficiente como para ver de nuevo la carrera de cuádrigas de Ben-Hur, esta vez estaba yo solo, rodeado de grandes directores y les preguntaba, que pensais del cine de ahora? todos dijeron Shhhh al unísono, estaban disfrutando tanto como yo, cuando terminó la película Billy Wilder me dijo… no es que falta ilusión, lo que sobra son estafadores que os toman el pelo.
Desperté y no se me ocurrió otra cosa que ponerme el dvd de El hombre tranquilo y seguir soñando que me iba de vacaciones a Inisfree.



Junio 11th, 2009








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muy buena reflexion tomas..menos mal que al menos me pude resarcir un poco al dia siguiente viendo una pequeña joya llamada dejame entrar que me quito un poquiiiito el desanimo acumulado el dia anterior..esta visto que quitando alguna pequeña exepcion del cine yankee como es el ultimo trabajo del maestro eastwood y poco mas,solo nos queda refugiarnos en el vapuleado y desprestigiado cine europeo en el cual aun se pueden ver algunos trabajos interesantes como esta pequeña gran pelicula que te he comentado…la pega.pues cuatro gatos viendola y alguno incluso decepcionado por no ver un pastiche de efectos a los que hollywood les tiene acostumbrado…aun queda un pequeña reistencia que malogradamente poco tiene que hacer ante las masas..la conclusion ante la pregunta de tu articulo opino que los enfermos somos nosotros mas que el cine..porque si la gente tuviera un poco de criterio no alimentaria la voragine cosumista del cine actual…al final solo seremos un pequeñisimo reducto de espectadores,productores y directores los que mantendremos viva la llamita del buen cine..pintan bastos de aqui en adelante y creo que seran contadas las ocasiones en que los amantes del buen cine tendremos para ver un espectaculo digno…eso, si con el paso de los tiempos no nos hacen desaparecer…vaya mierda tio
Pues yo, sinceramente, no estoy muy de acuerdo con esta opinión. Principalmente voy al cine para divertirme, y no estoy súper pendiente de los detalles que hacen o no que la película sea “una gran película”. La verdad es que creo que gente con mi opinión, acaba disfrutando más del cine, porque, aparte de disfrutar el momento “ir al cine”, una película medianamente entretenida, ya me deja satisfecha. Eso sí, con mi edad no me veo viendo clásicos como los que has comentado, porque me aburren soberanamente. Ojo, no digo que no tengan “su aquél” pero las veo para personas mayores, o puristas que son capaces de ver esos tostones, una y otra vez…
En cualquier caso, es mi opinión, y espero no ofender a nadie.
El blog me gusta muchísimo, tenéis mucho gusto para hacerlo y lo de las fotos y las adivinanzas, es muy divertido.
Saludos desde Canarias.
Querida Sandra, dejame darte la bienvenida a esta tu casa, te aclaro que con tu opinión no ofendes a nadie y el que se ofenda ya tiene dos problemas, por supuesto entiendo tu punto de vista, hasta cierto punto puedo compartirlo, claro que no voy buscando una obra maestra cuando voy al cine, son otras sensaciones que encajan con las tuyas, es más, de ahí el título de mi post, estaré enfermo porque sigo yendo al cine a pesar de todo?
Más de una vez cuando voy a ver un estreno, me relajo, disfruto y lo vivo, pero de antemano ya he bajado el listón, quiero decir que no voy buscando nada más que sentarme y disfrutar, pero ya por desgracia es demasiado habitual, como dije en el post de cine de piratas, vas a ver Piratas del Caribe y bueno, entretenida, a eso vas ni más ni menos, pero sin menospreciarla llego a casa y si quiero ver una auténtica película de piratas, tengo que ponerme a mis queridos Lancaster, Flynn, Power, Fairbanks, Laughton y un largo etc que realmente demuestran oficio.
Lo de ahora está muy mal, carente de imaginación, aunque contamos con honrosas excepciones, pero mirando atrás uno no puede sentir más que estupor comparando aquellas viejas películas con las de ahora.
Por supuesto que entiendo que para tí sean aburridos, respeto tu opinión, pero si le dieras de vez en cuando alguna oportunidad a esos viejos héroes de rancio abolengo, disfrutarías el doble si te dejas aparcado el prejuicio.
Por ponerte un ejemplo, El último mohicano, pedazo de videoclip de dos horas, muy bonito, los protas para comerselos, nada que objetar, si ves Los inconquistables disfrutarás el doble y sin videoclips de Daniel Day-Lewis con su pelo Pantene correteando por los bosques,y eso que admiro la carrera de este actorazo.
Piratas del caribe, me reí viendo a Deep (otro actorazo) imitando a Keith Richards disfrazado de pirata, prefiero la sonrisa de Burt Lancaster y sus acrobacias en El temible burlón.
Ahora te contaré una experiencia personal abusando de tu confianza, a lo largo de mi vida he tenido varias parejas que pensaban igual que tú, recuerdo una ocasión en la que mi pareja estaba chateando en internet con sus amig@s, yo estaba tumbado en el sofá, leyendo, en la tv en el canal Tcm empezaba Con la muerte en los talones, me dijo, vas a dejar esa peli? sí, no le prestó atención, estaba en lo suyo, yo dejé mi libro y la ví una de tantas veces, a los 15 minutos estaba sentada a mi lado en el sofá preguntando que había pasado, porque le confundían con el Sr. Kaplan, se enganchó, otro día fue con La costilla de Adán, otra vez con Con faldas y a lo loco, cuando rompimos, se copió uno por uno los nombres de las pelis de mi videoteca, ahora espero que las siga disfrutando.
Un abrazo y buen fin de semana.
Yo particularmente siento fascinacion por el cine clásico.Hay muchas películas de por ejemplo genero historico/aventuras como La carga de la brigada ligera de Michael Curtiz o Murieron con las botas puestas que son un despropósito histórico pero sin embargo vaya maravilla de películas.Yo he llegado a la conclusión que el factor determinante que ha demolido parte del cine es ni más ni menos que los cambios de valores que han experimentado la sociedad occidental.Es decir,esas peliculas tenian mucho de amable,no habia expresiones malsonantes,no habia violencia tan explicita,eran muy maniqueas siendo los buenos buenos y los malos generalmente muy malos sin matices,no habia concesiones al malgusto y se exaltaban una serie de valores que hoy no rigen en nuestra sociedad como el culto al honor,al valor,a la fidelidad…etc.Habia dentro de ese componente ideal una manera de ver el mundo que consistia en aceptar que aunque el mundo no era asi,o por lo menos no lo era en ese grado si que deberia ser asi y constituia hasta cierto punto un ideal.
Es decir por un lado la sociedad ya no es como era hace 40 o 50 años y por otro la paulatina imposicion del realismo extremo en todos los ambitos de la cultura y la consigna de que lo que no sea compromiso no es arte.
Amén amigo Xohan, bienvenido, como pensé justo después de ver en la Sala Astoria de Alicante, una noche lluviosa y con todo casi cerrado, entramos a ver Reservoir Dogs, queríamos verla pero al día siguiente, no te digo que no me fascinó la primera vez que la ví, Tarantino copió lo mejor del cine japonés de yakuza, pero la cagó, lo digo en el mejor sentido de la palabra, a partir de ahí parece que las películas donde no se oyen palabras soeces o malsonantes no son cool, está claro que aquí nadie es mojigato y no se asusta por oír un insulto, pero parte del cine clásico (si es que quedaba algo) murió cuando nació el cine de Tarantino, ahora si quieres ser cool debes decir, puta, jodido, puto, el puto esto, el jodido lo otro, Tracy, Grant, Bogart, Cagney o Stewart lo decían a su manera, con una mirada sabías que lo estaban pensando, pero no hacía falta decirlo, se ha perdido la elegancia, ahora las películas de ese tipo son para adolescentes, el público adulto se ha cansado, la sociedad no es así, quizá la gente joven nunca verá a Robert Mitchum rebosando maldad en El cabo del terror o La noche del cazador, nunca conocerán elegantes villanos de la talla de Raymond Massey o James Mason, pensarán que el pirata por excelencia es Johnny Deep, o que el aventurero no es Errol Flynn si no Brendan Fraser…
Se perderán a Charles Laughton dando un recital en 90 minutos en La vida privada de Enrique VIII, o aquellos que idolatran a De Niro o Pacino, dejan de lado a James Cagney porque es en blanco y negro, o sea, arcaico y aburrido.
El problema del realismo extremo que planteas es más grave de lo que parece, la mayoría de los imberbes que van al cine después de ver esas películas piensan que insultar es guay, que la mujer es un objeto, o que la violencia soluciona todo.
Esperemos que no sea así, porque me imagino un futuro de encefalograma plano y tiemblo…
Gracias por tu comentario y bienvenido.