El tormento y el extasis

Nuestra crítica de hoy recoge un clásico no muy conocido pero de alto valor visual e interpretativo, El tormento y el éxtasis, ni más ni menos que Charlton Heston y Rex Harrison frente a frente, interpretando en un colosal enfrentamiento al genio Miguel Angel y al controvertido Papa guerrero y mecenas del arte Julio II, dirigidos por Carol Reed, cuya obra más destacada es El tercer hombre, que visitará nuestra página en un futuro.

Corría el año 1965 y el director decide adaptar una novela de Irving Stone que narra los hechos que acontecieron durante la proposición del Papa al grande entre los grandes Miguel Angel Buonarotti para decorar el techo de la Capilla Sixtina, la película traslada la potente carga emocional de la novela a la gran pantalla, utilizando como pilares básicos una gran ambientación, unos decorados fieles y perfectos y como no, el soberbio tour de force que nos regalan estos dos legendarios actores, si Rex Harrison es uno de los grandes Charlton Heston no se queda atrás, ofreciedo aquí una soberbia recreación de la enigmatica personalidad del para mí mejor artista de la historia, yo que he estado en la Capilla Sixtina y he perseguido toda su obra a lo largo y ancho de Italia puedo decir que jamás el ser humano ha logrado tanta perfección con sus manos, no solo La piedad impresiona y sobrecoge, El David, El Moisés que preside el Mausoleo del propio Julio II y las estatuas que le rodean, pero sobre todo, entrar en la Capilla Sixtina, sentarse durante un largo rato y comtemplar la obra pictórica más importante que el ser humano ha hecho, es increíble, merece la pena las 3 horas de cola que soporté para entrar a los Museos Vaticanos porque es lo más hermoso que he visto.

Sobre Charlton Heston os diré que junto a Vincent Price es el primer actor del que recuerdo su nombre, a Vincent le recuerdo por las noches tan malas que me dió después de ver Los crímenes del museo de cera, con el Sr. Heston siempre he tenido un idilio, mis primeros recuerdos de cine matinal son Ben Hur, Los diez mandamientos y El planeta de los simios, pensaba que era el único actor que había, años después ví Sed de mal, El último hombre vivo, El secreto de los Incas (donde para mi entender Steven Spielberg se inspiró para crear la imagen de Indiana Jones en el cine) y muchas más, le tengo un gran cariño y no me dejaría influenciar por la manipulada entrevista de Michael Moore donde Heston está amable y dialogante hasta que Moore le toca las narices una y otra vez, ni por su afición al rifle, no creo que manche el historial humano de una persona que luchó por los derechos de la raza negra estando en primera fila de las manifestaciones, ni por sus compromisos benéficos, pero cada cual es libre de pensar lo que quiera.

En El tormento y el éxtasis ambos actores llenan la pantalla con un enfrentamiento titánico, el poder absoluto contra la obstinación, el amor a Dios y a uno mismo por el amor al arte y a la voluntad del ser humano, la esclavitud e imposición de ideas contra la libertad de pensamiento, hay que decir que la novela La agonía y el éxtasis recoge toda la vida del genio, pero la película se centra exclusivamente en los hechos de la Sixtina, de todos es sabido que el artista florentino amaba la escultura por encima de todo y la pintura era secundaria para él, si a ello le sumamos las ansias del Papa por ver terminada la obra y así dar vía libre al genio para esculpir su gran mausoleo, que luego se quedó en mucho menos de lo planeado, con esculturas inacabadas que están en el Louvre de París y el resto está en la iglesia de San Pietro in vincoli de Roma, donde podréis admirar el impresionante Moisés que la preside y de paso ver las famosas cadenas de San Pedro.

Como resultado de estos atenuantes, la relación entre ambos imprescindibles personajes del Renacimiento fue de amor y odio (pero mucho más odio por parte del artista) sazonado con profunda admiración, las constantes amenazas del Papa obligaron al aritsta a huir de Roma pues temeroso de Dios y dueño de un carácter huraño e irascible vió en peligro su obra y su propia cabeza, Bramante y Rafael acechaban y el ego unido a la persecución y las presiones del belicoso Papa le obligaron a retomar la magna obra, Heston recrea magistralmente a un artista abatido, hundido, incapaz de encontrar sosiego en su tormenta interior mientras que Harrison otorga en esos momentos un toque maquiavélico a su papel, liderando el duelo durante un tiempo hasta que le pregunta al artista por primera vez, ¿Cuándo vais a acabar? a lo que este responde, Cuando termine, en ese momento Miguel Angel retoma las riendas de la relación y somete al ansioso Papa a la voluntad y lenta y difícil creación de tan inmensa obra.

Durante 4 años que duró el proceso pictórico y sus agravantes como la propia destrucción por parte del autor y la obligación y la inmediatez de pintar al fresco, destrozaron y marcaron la vida del artista para siempre, aumentando considerablemente su terrible carácter, un dato histórico a corregir es el que se refiere a lo económico, el genio se quejaba del sueldo, pero realmente fue pagado con creces, siendo un hombre inmensamente rico para su época, su venganza fue esculpir a Julio II caracterizado como un demonio, mientras que el Papa quería pasar a la posteridad con una escultura blandiendo una espada.

Como película recrea perfectamente todo lo que he contado, pequeñas licencias históricas se dejan de lado por la magnífica recreación de la época y el lugar, por un acertado vestuario, una banda sonora realmente intensa y preciosista a cargo de Alex North y sobre todo por la reconstrucción y fidelidad de unos soberbios decorados, incluso se utilizaron los mismos materiales que el genio utilizó para la obra.

Todos ellos aspectos técnicos que fueron nominados por la Academia en su momento, junto a la magistral dirección de Carol Reed, experto en crear ángulos y soberbios planos como demostró en El tercer hombre (aunque las malas lenguas dicen que fue Orson Welles el que casi rodó la obra), si a todos estos ingredientes les añades dos grandes actores frente a frente interpretando sendos grandes personajes tenemos como resultado una obra amena, interesante y muy enriquecedora, si es posible ver en idioma original gana muchos enteros, aunque los dobladores de ambos actores hacen un excelente trabajo.

Hay quien la considera lineal, que pudo ser más de lo que fue, yo la veo como una obra más que notable y que nos acerca un poco más a aquellos turbulentos años rebosantes de creatividad y que quizá ha sido la época más importante de la historia de la humanidad junto a la antigua Grecia, en lo referente al arte y pensamiento, también nos acerca y nos enseña la gestación y creación de una obra de arte, algo que la muy recomendable El sol del membrillo también nos regala, también me viene a la memoria La joven de la perla, muy estética recreación del maravilloso cuadro de Johannes Vermeer, película para amantes de la luz y la fotografía, con ciertos vacíos en el guión y la inquietante presencia de Scarlett Johansson y su cara inexpresiva de boba que aquí da un encuadre perfecto para el papel.
En el video que os he dejado , ya que no he encontrado nada en nuestro idioma, Julio II le pide a Miguel Angel después de provocarle que pinte la bóveda de la Sixtina con 12 apóstoles, podemos ver un anticipo del duelo que nos ofrece éste film, él se considera más un escultor, pero la provocación del Papa inquiriéndole si tiene miedo de pintar la obra provoca en el genio ese reto que asumirá casi por obligación más que por devoción.

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