1.968 cambió el mundo del cine para siempre, llegó la era de la nueva Ciencia Ficción, dos películas estrenadas simultáneamente dan buena fe de ello, El planeta de los Simios y 2001 Odisea del espacio.
Vamos a hablar de la primera, basada en la novela La planète des singes del autor francés Pierre Boulle y publicada en 1.963, sigue siendo hoy en día una apuesta arriesgada y nada convencional, sin embargo nadie duda que se ha convertido en un clásico indiscutible, llegando a la categoría de culto y generando una saga en el cine, una serie de televisión, cómics, hasta un largo etc. Que hoy en día sigue cotizándose en diversos mercados como internet.
Todo empieza cuando Arthur P. Jacobs queda fascinado al leer la novela y deja aparcado su proyecto de relanzar un remake de King Kong, compra los derechos del libro por 360.000 dólares y la odisea hasta su estreno es digna de relatarse.
Acuciados en el estudio por la falta de liquidez, contrataron a Rod Serling como guionista, llegándole a rechazar varias veces la adaptación de la novela, todo ello debido a la escasez de dinero, se rechazó sobre todo, el mundo futurista lleno de naves espaciales que la novela relata, a punto de abandonar definitivamente el proyecto, se le ocurre una genial idea para poder asumir los costes de producción, situar la trama en un mundo parecido al nuestro en la prehistoria, nada que ver con naves espaciales, ni siquiera edificios futuristas, cualquier indicio de progreso es suprimido y sustituido por casas de barro, chozas, caballos y como armas letales, el rifle, la red y el látigo. Con todos estos cambios, por fin puede comenzar la producción, aunque muchos más cambios llegaron, bien por problemas de maquillaje (sobre todo) o por el mensaje fatalista de la historia que debía ser suavizado, para ello se contrató a otro guionista, Michael Wilson, que compartiría créditos con Serling, debido a la presencia de Wilson tenemos ciertos momentos de humor en el film que restan solemnidad y oscuridad respecto del guión original previsto, nunca sabremos como hubiera sido sin estos toques de humor ácido, pero visto el resultado, la combinación de escritores fue perfecta.
Bueno, ya tenemos guión, ahora busquemos financiación, esta parte fue la más dura pues a nadie le interesaba en 1.967 una historia sobre monos que hablaban y dominaban al hombre, además del propio miedo a pensar que el espectador se reiría al ver a un mono hablando en la pantalla y de un proyecto serio pasaríamos a visionar una comedia absurda.
Franklin J. Schaffner como director y Charlton Heston como estrella protagonista se dispusieron a rodar una escena con Edward G. Robinson como Doctor Zaius, el resultado no fue nada alentador, en el dvd editado por el aniversario se puede ver esa escena y francamente, nada que ver con el resultado final.
Había que buscar un maquillaje creíble y que permitiera a los actores respirar y hablar, a la vez que poder gesticular, se barajaron diversos maquilladores pero estaban todos ocupados, hasta la providencial llegada de John Chambers por fin arrojó luz sobre tan oscuros augurios.
Se rodó una corta escena para ir calibrando los progresos en las caracterizaciones, con un resultado que a pesar de la rapidez y el trabajo contra el reloj diò unos frutos inesperados.
Quienes asistieron a esa pequeña proyección y debían poner el dinero para el rodaje, quedaron sorprendidos, no se volvió a hablar más de los monos parlantes, por fin El planeta de los simios contaba con el visto bueno para comenzar.
Se tuvo que contratar a Maurice Evans para el papel de Doctor Zaius pues Edward G. Robinson ya no estaba para soportar las largas sesiones de maquillaje, hubo más cambios como el de Roddy McDowall por Rock Hudson en el papel de Cornelius, (Aurelio en España) ya que el divo Hudson no tenía la menor intención de ocultarse detrás de un simiesco maquillaje, algo que me recuerda a Bela Lugosi cuando rechazó hacer el Frankenstein pues no quería ocultar su atractivo bajo toneladas de maquillaje verde grisáceo, siempre agradeceré ese error fatal de Lugosi, sobre todo Boris Karloff que gracias a ello pasaría a ser el rey del terror.
A John Chambers le debemos todos y cada uno de los efectos de maquillaje, el diseño de las caras, pelucas, etc. Todas ella hechas de crin de caballo y las máscaras constaban de varias piezas unidas entre sí y con bases de látex, gomaespuma, pintura y plástico.
Para el diseño de vestuario contaron con la ayuda de Morton Haach, en colaboración estrecha con guionistas y maquillador, con ideas tan magníficas como dotar a cada especie de un traje y un color diferentes dependiendo del estamento que ocupaban.
La primera escena se rueda por fin en 1.967, el Lago Powell de Arizona y en Utah se continúa, bajo un asfixiante calor que obligaba a refrigerar a los actores y retocar constantemente el maquillaje.
De ahí hasta su estreno en 1.968 podemos imaginarnos la cantidad de problemas y penurias a las que se les hizo frente para poder realizar esta obra maestra indiscutible, piedra angular de la ciencia ficción y que entre sus virtudes cinematográficas destacaría por su atmósfera agobiante, su mensaje apocalíptico, su puesta en escena tan novedosa y adelantada a su tiempo, con escenas tan memorables como el final apoteósico y llena de mensajes.
Con un Charlton Heston rocoso y obsesionado por la visión de lo que se ha convertido su mundo en manos de unos “sucios monos” y gracias al maquillaje ganador de un premio de la academia, podemos ver que debajo de esas máscaras hay sentimientos. Todo ello aderezado por unos decorados con una belleza plástica insuperable, una banda sonora tan extraña como inquietante y una simbología que ha pasado a formar parte de muchos momentos de nuestra vida.
Como no podía ser menos, el rodaje de esta maravilla está plagado de rumores, anécdotas y hasta comicidad, repasemos algunas de ellas.
Las sesiones de maquillaje duraban entre 3 y 5 horas, comenzaban de madrugada para estar a primera hora de la mañana disponibles las caracterizaciones, una vez terminadas, los actores no podían quitarse las máscaras debido a lo complicado y costoso de su preparación, por lo tanto estaban obligados a ir todo el día de simios, organizándose curiosamente por razas a la hora de comer.
Es muy famosa la cómica anécdota de las personas que no sabían nada del rodaje en los estudios y de pronto veían a varios simios conduciendo una motocicleta o una furgoneta por las zonas de paso, debió ser desternillante.
Los actores que principales que hacían de simio, tuvieron que tomar clases de mímica para hacer su papel más creíble, si nos fijamos en sus gestos sobre todo en los ojos, notamos este hecho.
Charlton Heston aceptó participar en la secuela, pero con la condición de morir al principio de la película.
En la Première del film, asistieron todos los actores, muchos de ellos saludaban a Heston, este ni les conocía pues nunca había visto sus verdaderos rostros, caso especial es el de Kim Hunter que interpreta a Zira la mujer de Cornelius, ésta se acercó a saludarle y Heston no le reconocía.
Los actores no podían comer sólidos con las máscaras y se alimentaban a base de líquidos, a la hora de fumar debían hacerlo con una larga boquilla ya que el calor podría derretir el látex.
La toma general de la estatua en la escena final es sólo un dibujo, aunque se construyó una torre de 40 metros para otras tomas, desde su estreno muchas playas se han atribuido como escenario del final pero realmente se rodó en Zuma Beach (California).
Se eliminó del montaje final una escena en la que Nova (Linda Harrison) mostraba un incipiente embarazo.
Se diseñó un rifle especial para poder ser usado por las grandes garras de los simios.
El personaje de Taylor (Heston) originalmente se iba a llamar Thomas.



Febrero 26th, 2009
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