El Hombre tranquilo

Seguro que hay muchos pueblos como Inesfree, pero lo que diferencia a esta localidad situada Irlanda es que en ella viven ni más ni menos que John Wayne, Mauren O’Hara y Victor McLaglen.

Con semejantes nombres y el añadido de John Ford en la dirección y Victor Young creando una partitura inolvidable, tenemos una maravilla llamada El Hombre tranquilo.

Estamos ante una película denostada durante mucho tiempo, considerada menor en la obra del maestro, que hoy en día ha sido reconocida como clave en su filmografía, es un sencillo y bello canto a sus ancestros, no en vano según Frank Capra, Ford es mitad genio, mitad Irlandés.

Es una obra en la que Ford rinde culto a sus orígenes, un bello y poético canto al romanticismo, a las viejas costumbres y a esos pueblos entrañables, llenos de historias que contar que a veces se quedan en leyendas que no traspasan fronteras, pero el viejo Ford se encargó de reivindicar magistralmente.

Se rodó en 1.952 pero desde 15 años antes, ya era un proyecto que John Ford tenía en mente, fue desechada por los grandes estudios y terminó en manos de la Republic, con un presupuesto bajo y a cambio del rodaje de un western para la compañía, este sería Río Grande.

Para el rodaje, el equipo habitual de Ford, se trasladó a Irlanda, dejando atrás las praderas del viejo oeste, todo se cambió por las típicas cottages irlandesas y del sol desértico y los grandes cañones y valles, se pasó a las lluvias, las tabernas y los verdes y bucólicos valles.

Huelga decir que la química entre la pareja protagonista es inmensa, una pareja inolvidable la formada por Mauren O’Hara y John Wayne, sin duda una de las mejores de la historia del cine, cuyos personajes curtidos por la vida, irradian una atracción que desembocará en pasión al rojo vivo, eso sí, aderezada con el orgulloso carácter irlandés. Sobretodo en la escena del beso en el cementerio, una de las más románticas de la historia del cine, donde la patitura de Victor Young nos estremece bajo la tormenta.

Podríamos resumir esta rica obra en los hechos que acontecen a la vida de Sean Thorton, (Wayne) un boxeador de renombre en Estados Unidos, que debido a la muerte durante una pelea de uno de sus oponentes, decide ocultarse y regresar a sus orígenes, comprar la vieja casa donde nació y vivir apaciblemente olvidando el trágico hecho que provocó su huída.
Pero en su regreso no cuenta con la irrupción de la bella pero indomable Mary Kate (O’Hara) memorable es la escena donde Sean la ve por primera vez convertida en una mujer y preguntándole a su cochero si esta (Mary Kate) es real, este le espeta… Tonterías, es solo un espejismo que te provoca la sed. Hay que decir que este cochero cuyo caballo se para en cada taberna, hará junto al cura del pueblo de alcahueta y será clave para la unión de la pareja.

El amor surge entre ellos, pero lo que no sabe Sean, es que sus problemas no han hecho más que empezar, ya que su futuro cuñado, encarnado por otro grande, Victor McLaglen, le niega la dote de esposa a Mary Kate, y aunque la dote sean unos muebles viejos y poco más, esta no se mueve de su casa sin ella, Sean huía de la violencia, pero se enfrenta a un problema nuevamente, la tradición.

De todos modos, el pueblo al completo les ayudará, confabulando una trama para ablandar el corazón del hermano de Mary Kate, todo ello desembocará en una monumental pelea, donde los puños de ambos y la obstinación de Mary Kate harán de esta historia disfrazada de sencillez, una maravillosa película romántica, llena de belleza, amor y que el maestro Ford logra dotar a cada escena de un lirismo nunca antes visto.

Denostada por la crítica y casi olvidada durante muchos años, ha recuperado el brillo que merece por méritos propios, siendo elevada hoy en día a la categoría de obra maestra que es. Un film donde todos están brillantes en sus papeles pero destacaría a Mauren O’Hara, más bella que nunca y con un temperamento que traspasa la pantalla.

Galardonada en su momento con 2 Oscars, mejor dirección y mejor fotografía.

Curiosas son las palabras que le dedicaría John Wayne a Mauren después del rodaje, preguntado por el carácter de la O’Hara este respondió, Aunque las escenas de nuestras peleas eran ficticias, yo siempre terminaba lleno de cardenales, se podría decir que ella lo daba todo, es una serpiente de cascabel! O esta otra, Prefiero enfrentarme a un hombre de 2 metros y enormes bíceps antes que a ese huracán que es Mauren.

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1 respuesta en “El Hombre tranquilo”

  1. TUCO dice:

    DE LAS POCAS,POCAS PELICULAS QUE ME GUSTAN DE JOHN WAYNE.Y LO SIENTO PERO DISCREPO MUCHO DE SU CARACTER INTERPRETATIVO A MAS DE LA OPINION DE QUE ES EL MEJOR PARA LOS WESTERNS,ALGUNOS DE LOS CUALES EN LOS QUE PARTICIPA CONSIDERO DE LOS MEJORES PERO NO PRECISAMENTE POR SU PAPEL,SI NO POR DIRECCION,GUION,SECUNDARIOS ETC,PERO OPINO QUE PERFECTAMENTE OTRO PODRIA HABER INTERPRETADO SU PAPEL PERFECTAMENTA(AHORA APORREARME SI QUEREIS)

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