El hijo de la novia

Nos encontramos ante una película optimista, a pesar de narrarnos el drama de la vida y la falta de compromiso, el desarraigo tantas veces provocado por el trabajo y la vorágine de una vida entregada a cumplir con los demás olvidándose de uno mismo y de los seres queridos que nos rodean de una manera más cercana.

Dirige con mano sensible y tierna Juan José Campanella, el guión es del mismo director y de Fernando Castets, resuelven con acierto y sensibilidad las dramáticas situaciones de la vida cotidiana, pero en esta película al margen de los grandes, Eduardo Darín, Eduardo Blanco y Natalia Verbeke, brillan dos ejemplos de actor, Héctor Alterio y Norma Aleandro.

La historia gira alrededor de la desastrosa vida de Rafael (Darín) quien vive una crisis esxistencial, agobiado por los problemas que le cause dirigir su restaurante, mientras rehuye a las palabras de compromiso de su novia, divorciado que no visita a su hija con asiduidad, tampoco a su madre internada en un geriátrico y con Alzheimer.

Al borde del colapso y casi viendo la blanca luz al final del túnel en la cama del hospital, recibe la visita de su padre (Hector Alterio) quien quiere realizar el sueño de su madre, casarse por la iglesia, esta proposición, junto con el reecuentro con un viejo amigo, harán que el atacado Rafael trate de reconducir su catastrófica vida.

Toda la trama rebosa sensibilidad, esperanza, humor sutil y ternura, las interpretaciones sobresalientes, momentos terriblemente bellos, la química entre padre y madre a pesar de la enfermedad de ella es sublime, que clase la de Norma, flotando entre una ternura exquisita y la más absurda de las vulgaridades, pero magistralmente contrarrestada por un como siempre catedrático de la interpretación Hector Alterio, en esta película es en una de las pocas que he visto una verdadera y creíble mirada de amor, las que le dirige este galán septagenario a su adorada mujer, al amor de su vida, incluso cuando aún esta haciendo uso de una vulgaridad cómica le espeta ante su proposición de matrimonio… estás loco viejo?

Pero el amor tan profundo que siente por ella no le deja ceder, no se da por vencido, todo está preparado, en una hilarante escena con el cura el proyecto de boda cobra solidez, la suerte está echada, solo nos queda dilucidar quien está menos cuerdo, si el hombre que ama sin ataduras, sin vanidad, sin importarle nada ni nadie más que cumplir un sueño, o la pobre enferma que ama en su lucidez y se sorprende de ser tan profundamente amada en su enfermedad?

Se trata de una maravillosa película que te llega al corazón, que te va mermando hasta que te arranca la lágrima de la felicidad, donde los diáfanos ojos del Señor Alterio dejan pasar a través de sus pupilas la triste mirada de su hijo y usando un filtro de esperanza, irradian todo un mundo de amor y ternura con una simple mirada.

Cuando disfruto de esta maravillosa interpretación creo en mis adentros que si un actor puede reflejar el amor en una película de manera tan creíble y con solo un gesto, pienso, yo de mayor quiero tener esa mirada.

Os dejo un maravilloso montaje que he encontrado sobre esta película y que para mí, corrobora lo anteriormente expuesto.

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