Estamos ante una película extraña en su planteamiento, extraña porque gira entre lo material y lo espiritual, el amor entre dos mundos, el de los muertos y el de los vivos, pese a este comentario previo, no estamos ante una película de terror, aunque no lo parezca es una sublime historia de amor.
Una obra pequeña, menor, olvidada, de uno de los más grandes genios de la historia del cine, por añadidura una de mis historias favoritas, dirigida magistralmente por Joseph L. Mankiewicz y con reparto inigualable, Rex Harrison, Gene Tierney y George Sanders, como anécdota la pequeña Natalie Wood como hija de la Sra. Muir (Gene Tierney) y engrandecida por una maravillosa y soberbia banda sonora orquestada por Bernard Herrmann, con el añadido de una fotografía nominada al Oscar a cargo de Charles Lang, que es en algunos momentos de las que sobran las palabras para describir lo que vemos.
En esta crítica todo serán parabienes, pues creo que es una obra injustamente olvidada y al igual que dije en La tumba de las luciérnagas, todos deberíamos ver una vez en la vida.
Antes de entrar en materia debo destacar la belleza de Gene Tierney, imposible no enamorarse de ella viendo esta obra , amén de que se consagra en la interpretación si es que no lo había logrado ya con Laura de Otto Preminger, Rex Harrison en su papel de Capitán Daniel Gregg consigue no solo inquietarnos en más de una ocasión, también nos hará reír, nos hará llorar y sobre todo logrará que perdonemos que es un viejo cascarrabias gruñón y sobre todo, que olvidemos el hecho de que desde el principio de la película sabemos que está muerto.
Empezamos: El fantasma y la Sra. Muir es la historia de Lucy Muir, quien tras enviudar decide trasladarse con su hija pequeña a vivir a un viejo caserón junto al mar, al poco de establecerse conoce al espectro del Capitán Daniel Gregg, un marino que naufragó años antes y era el dueño de la casa, este, no tiene otra intención que asustar a todos los que intentan habitarla, dotando a la propiedad de un aura de maldita ya que nadie quiere vivir en ella, pero la decidida Sra. Muir no está dispuesta a que le nadie le estropee la vida en su nuevo hogar.
El fantasma del Capitán lo intentará una y otra vez, resultando unas veces terrorífico y otras cómico, pero algo se afianza entre ellos, el director gracias a un guión magistral nos hace olvidar y traspasar esa línea entre los dos mundos, de una manera tan cómoda para el espectador que hace que incuso sintamos simpatía por el viejo lobo de mar cuyo espectro ya no nos inquieta, más bien deseamos verle y escucharle contra quelas viejas historias cual Heródoto.
Llegamos a la parte crucial del argumento, dado que ya ella sabe que no se puede librar de él y èl sabe que es imposible quitarla de en medio, el viejo marino le propone contar la historia de su vida en un libro autobiográfico, algo descabellado para ella, pero es la única manera de que le deje en paz, por lo que accede, a partir de este momento, una de las historias de amor mejor contadas en el cine nos lleva de la mano de una hermosa música a vivir un sueño, un sueño del que no queremos despertar, porque sabemos que al despertar todo se desvanecería, deseando que el final cuando llegue, que sea feliz, deseando volver a ver el espectro del capitán vagando por la casa y cambiando los cuadros de sitio, deseando que el viejo Daniel Gregg traspase una vez más a barrera que separa los dos mundos.
No contaré nada del final porque es una de los más hermosos que he visto nunca, hay que verlo.
Una obra diferente, inclasificable, pues abarca desde la sutil comedia, hasta lo sobrenatural y fantástico con unas gotas de rama, por supuesto George Sanders es el contrapunto y eje estructural de la película, el es el pretendiente vivo de la Sra. Muir, espada de Damocles entre lo antiguo, rudo y obsoleto (el Capitán) y la modernidad y futuro que su personaje representa, ese choque provocará que ambos deban tomar una decisión.
Tan solo recalcar una vez más para los amantes de la banda sonora que no dejen de escucharla con atención porque es una de las más bella partituras de la historia del cine, para los amantes del mar, la fotografía es soberbia, nos empuja con esas olas enfurecidas y nos calma con un mar de cristal y plata recomiendo no obstante verla en su idioma original, ya que en la edición en dvd no se ha corregido el pésimo doblaje con el que yo la ví hace años en televisión.
Como anécdota cabe destacar que la censura franquista, no dejó estrenarla en España dado que no les parecía correcto presentar una historia de amor entre un viejo y malhablado Capitán muerto y una bella y delicada viuda que pretende vivir una tranquila vida junto al mar.
A título personal he de confesar que para mí, Gene Tierney es la mujer más hermosa que jamás he visto en la pantalla, tengo especial predilección por Maureen O’Hara y Katherine Hepburn, pero si he de escoger un patrón de belleza, no dudaría en escoger a Gene Tierney.



Marzo 9th, 2009








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