Ok, lo típico, un musical? bah, paso, luego te tragas las canciones de todas las pelis de Disney con la maldita manía de poner al artista de moda cantándolas y con una traducción más bien cutre.
O te vas al cine a ver Mamma Mía porque está de moda, con el mérito de ver a Meryl Streep sacando adelante el personaje como puede, pero a la hora de hablar o ver un musical, no se porque pero la mayoría se espanta.
A finales de los años 20 con El cantor de Jazz o Melodías de Broadway, el género se abrió camino pero fue Busby Berkeley quien dotó de clase y estilo este tipo de producciones, quien no recuerda aquellas lujosas coreografías con las bailarinas dibujando circulos con sus piernas y plumas o cuando subidas en las alas de una aeroplano nos dejaban asombrados similando castillos de naipes.
Unos años más adelante llegan las primeras estrellas del género, los inolvidables Fred Astaire y Ginger Rogers, quienes rozan lo sublime en Sombrero de copa, una bellísima comedia romántica musical que además de contar con excelentes números de baile, tiene unos divertidísimos diálogos.
Pero fue el gran Gene Kelly quien encumbraría definitivamente el musical, arropado por los no menos grandes Stanley Donen y Vincente Minelli, facturando obras maestras como Un día en Nueva York, Cantando bajo la lluvia y Un americano en París, inolvidables clásicos que forman parte de nuestras vidas, canciones que alguna vez hemos silbado o tarareado y escenas memorables como ver a Gene Kelly cantando y chapotenado en Singing in the rain, remarcable también Siete novias para Siete hermanos de Stanley Donen, divertida y romántica obra coral llena de aclamados bailes y hermosas melodías.
Durante una década las producciones fueron escaseando a pesar de lograr grandes éxitos de taquilla y memorables obras como West Side Story o Sonrisas y lágrimas, que narra las desventuras de la familia Von Trapp de la mano y la dulce voz de Julie Andrews, nuesta querida Mary Poppins, tampoco olvidar El rey y yo con un inmenso Yul Brynner y mi favorita junto a esta, My fair lady, donde Audrey Hepburn está increible, dulce, encantadora, y Rex Harrison como Profesor Higgins simplemente lo borda, por supuesto para verlas en versión original, donde podremos apreciar la pronunciación de los protagonistas y el énfasis del profesor en que su alumna se convierta de vendedora de flores y ladronzuela en una dama de la alta sociedad inglesa, cuenta además con unos números musicales que enganchan y divierten sobremanera.
La década de los 70, con productos de alto nivel y sobre todo comercialidad, que decir de Grease, Cabaret, Hair (uno de los mejores musicales para mi gusto) el fracaso de Xanadú, Hello Dolly, All That jazz, digamos que se termina un poco mal, pero la manera de empezar los 70 fue sublime, nada menos que El violinista en el tejado, para algunos pesada pues son 3 horas de metraje, pero para mí es uno de los más grandes musicales, una historia maravillosamente contada, unos números musicales amenos y divertidos, sombríos y tristes, para mí muy recomendable junto a Hair que además tiene mucha carga política y es un hermoso alegato antibelicista es lo más destacable de las mencionadas en la década, tampoco olvido Jesucristo Superstar, además siempre he pensado que la nterpretación de Camilo Sesto es la mejor de todas, The Rocky Horror Picture Show es otro ejemplo de musical de culto que es llevado a la pantalla después de cosechar un enorme éxito en los teatros, divertidísima película pero que merece la pena ver en teatro pues es primordial la participación del público durante la obra, os lo dice uno que la ha visto y se lo pasó de miedo.
Llegamos a los 80, los años de la reivindicación, Pink Floyd de la mano de Alan Parker llevaron a la pantalla su obra maestra conceptual The Wall, más tarde Alan Parker estrenaría The Commitments ya en los 90, película muy recomendable con una magnífica banda sonora repasando clásicos del Soul, durante los últimos tiempos, de vez en cuando se ha tratado de resucitar el musical llevando El Fantasma de la Opera al cine, pero consiguiendo una cinta mediocre, yo es que donde esten las de Lon chaney o Claude Rains… Moulin Rouge entretiene y además tiene una riqueza visual enorme, con el añadido de poder escuchar clásicos del rock edulcorados, temas de Ozzy Osbourne, Nirvana, Kiss, T. Rex, etc, que suenan muy bien en las sufridas voces de los protagonistas, Chicago o Dreamgirls se quedan a medias en todos los aspectos y quizá la más destacable sea Bailando en la oscuridad de Lars Von Trier, con la menuda Bjork emocionando en un gran papel y creando un drama musical sorprendente y muy recomendable.
Hasta en nuestro país con El otro lado de la cama se logró facturar una obra entretenida y sorprendente utilizando a actores sin experiencia en el canto como protagonistas de una historia coral de enredo que fue un rotundo éxito, ya en 1985 Jose Luis García Sánchez rodó la Corte del Faraón, plagada de estrellas de nuestro cine pero que no ha superado el paso del tiempo, ojo, no confundir con las tropelías cometidas con los cantantes de moda a lo largo de nuestra historia, vamos, que no voy a entrar a hablar de los atentados cinematográficos protgonizados por Raphael, Julio Iglesias, Manolo Escobar, Peret, Sara Montiel y un largo etc.
Otro día hablaré de las películas sobre música, sobre cantantes, músicos o bandas, que también hay unas cuantas muy recomendables, pero ahora dedicaré unas letras para homenajear mis musical favorito, El Rey y yo, esta película es impresionante, destaca por encima de todo Yul Brynner, recomendable verla en V.O. aunque el doblaje no está mal, pero pierde fuerza, y es que Yul llena la pantalla, nos hipnotiza, interpreta al Rey de Siam con una fuerza pocas veces vista en la pantalla, Deborah Kerr está sublime aunque la voz en las canciones es de Julie Andrews, pero es abducida por el huracán Brynner, mención aparte la química romántica que va surgiendo entre ellos, cimentando una relación de admiración y respeto ejemplar, con un vestuario y unos decorados ganadores de Oscar, una banda sonora preciosa y una cantidad de escenas emotivas que hacen el visionado de esta película como algo esencial para entender el musical como género, de My Fair Lady poco que no se haya dicho, deliciosa, encantadora, Audrey enamora, Rex Harrison devora la pantalla, película donde el duelo interpretativo entre ambos es cómico y con un romanticismo in crescendo, imperdonable no verla en V.O. también.
Cantando bajo la lluvia, My fair lady, Hair, El violinista en el tejado o West Side Story también se encuentran entre mis favoritas, así es que, recomiendo que les deis una oportunidad, porque como dije al principio, vemos las pelis de Disney con 14 canciones y mal traducidas (dichosa manía) y no nos quejamos.
Capítulo aparte me merecen dos obras de mi adorado Tim Burton, Pesadilla antes de Navidad y Sweeny Todd, con una filmografía sublime a excepción del incomprensible remake de El planeta de los simios, Tim Burton ha adaptado recientemente la famosa obra del barbero asesino Sweeny Todd, logrando un viaje a lo macabro y profundo del alma humana, al igual que hizo en La Novia Cadáver, haciendo que lo triste y oscuro sea divertido y mágico, algo que ya ocurre con Pesadilla antes de Navidad, pero de Tim Burton ya hablaré en otra ocasión.
Como diría el Rey de Siam… etcétera, etcétera, etcétera!!!



Mayo 19th, 2009








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