El cine de Piratas

Si hace poco hablaba de mis recuerdos sobre el cine de capa y espada, ahora le toca el turno al cine de piratas, más de moda debido al éxito de la saga Piratas del Caribe, pero que de lejos y muy a pesar de los medios y de Johnny Deep ni por asomo se asemeja a los grandes clásicos del género a los cuales trataré de rendir homenaje.

El cine italiano en 1921 ya adaptó varias obras del escritor Emilio Salgari, pero por definición y por cátedra siempre nos quedan en la retina las escenas de Errol Flynn o Douglas Fairbanks, siendo Fairbanks el pirata por antonomasia en la gran pantalla, desde su maravillosa El Pirata Negro, aunque en 1924 J. Warren Kerrigan interpretó al Capitán Blood siendo Errol Flynn formando pareja con Olivia de Havilland en 1935 quien revitalizaría la anterior película ya con sonido y más medios, algo que Flynn volvería a hacer con El Halcón de los mares interpretada en 1925 por Milton Sills.

Douglas Fairbanks encumbró este tipo de cine con sus apariciones colgándose del palo mayor y descendiendo hasta cubierta rasgando la vela mientras esbozaba una sonrisa pícara iluminando la pantalla.

Con la llegada del sonoro, Errol Flynn se convertiría en el modélico pirata, galante, caballeroso, seductor y con un corazón noble, grandísmos son su Capitán Blood y El Halcón de mar antes mencionados, yo tengo especial predilección por Tyrone Power y su El Cisne Negro, enésima adaptación de Rafael Sabatini, autor entre otras de Scaramouche o El Capitán Blood, dirigida en 1942 por Henry King y con un estelar reparto, Maureen O’Hara para mí una de las bellezas más grandes de la historia del cine y especializada en papeles de fuerte carácter, George Sanders, Laird Cregar o un jovencísimo Anthony Quinn, con una fotografía esplendorosa que ganó el Oscar y una banda sonora a cargo de Alfred Newman que lidera el ritmo trepidante de este memorable fim, salpicado de buen humor, una química entre la pareja principal que llena la pantalla y un magnífico sentido del ritmo que no decae en ningún momento.

Charles Laughton logró la proeza de enderezar el endeble y mal hilvanado guión del El Capitán Kidd con su memorable actuación, otra gran inerpretación de este soberano actor que crea un villano simpático y nada desprecialbe pese a su oficio, con el handicap de estar muy alejado del estereotipo del modélico pirata galante, de esculpido y bronceado torso.

También Jackie Cooper y Wallace Beery dan vida a los grandes personajes que Robert Louis Stevenson creara en la mejor novela de piratas con todos los ingredientes que no deben faltar en ese tipo de historias, La Isla del tesoro dirigida por Victor Fleming, y que ya en 1917 se adaptó para el cine siendo en 1920 Lon Chaney quien diera vida al legendario John Silver a lo largo de la historia interpretado por estrellas de la talla de Boris Karloff, Orson Welles, Anthony Quinn o Charlton Heston.

Anthony Quinn también dio vida a un atípico pirata en Viento en las velas, donde al abordar un barco lleno de niños, los piratas se ven obligados a hacerse cargo de estos llegando a sufrir una inversión de roles donde los malvados son los niños y de ello pueden dar buena cuenta el Capitán Chávez (Quinn) y sus secuaces, Quinn también se las vería con Gregory Peck dando vida a otro moderno pirata en la imprescindible El mundo en sus manos, catalogable como film de aventuras pero con ciertos elementos del cine del que hablamos.

Otra de mis favoritas es sin lugar a dudas El temible burlón, entrañable película dirigida por Robert Siodmak con la acrobática pareja Burt Lancaster-Nick Cravat, quienes participaron en 9 films formando pareja y cuya obra más destacada es El halcón y la flecha, que debería estar presente en el post Cine de capa y espada pero comento brevemente aquí, en esa película dan vida a Dardo y Picolo, Dardo (Lancaster) sufre el secuestro de su mujer e hijo por el Conde de Urbis, más conocido por El Halcón, un villano al servicio del Emperador, obra donde al igual que en El temible burlón estos dos actores llenan la pantalla de sonrisas y acrobacias que rozan lo imposible.

Pero en El temible burlón, el sentido del humor es más protagonista si cabe, arropado por una muy recomendable banda sonora a cargo de William Alwyn, conjuntando unas escenas dignas del mejor cartoon de la Warner Bros y sus entrañables animales, la trama está llena de giros y enredos, humor picante y es un regalo en todos los sentidos, sobre todo por poder disfrutar de Lancaster y Cravat desatados y en estado puro utilizando la mímica y las acrobacias para hacernos reír y deslumbrarnos.

También han habido mujeres piratas en la gran pantalla, la más recomendable es La mujer pirata, dirigida por Jacques Torneur y con una gran Jean Peters, la película es una pequeña joya a descubrir, pletórica en emoción, densa, enérgica en las escenas de acción, con una inusitada carga de melancolía muy bien orquestada por Franz Waxman y con una maravillosa atmósfera en la más tradicional ambientación de la piratería.

También el musical ha cobijado el género, Vicente Minnelli dirige en 1948 a Judy Garland y Gene Kelly, creando una vibrante historia muy absorvida a mi juicio por unos mastodónticos y exóticos decorados y un chillón vestuario, pero entretenida y divertida hasta decir basta, con unas magníficas canciones de Cole Porter y como siempre Gene Kelly.

En la década de los 60 y 70 poco destacable a excepción para el público italiano y español del descubrimiento de el actor indio Kabir Bedi quien dió vida al personaje de Emilio Salgari, Sandokán, en una miniserie que entró en nuestros hogares en el año 1976 y sigue en nuestra memoria como una de los mayores hits de aquella época.

10 años después Roman Polansky fracasó en su intento de revisar el género, fracaso por parte de crítica y público, pero que en cuanto a valores cinematográficos le podría dar unas cuantas vueltas a la saga de Piratas del Caribe, en Piratas de Polansky, el pequeño genio se nos vuelve niño y bajo ese punto de vista nos propone una obra llena de humor pero que no supera el paso del tiempo al igual que el Peter Pan (Hook) de Spielberg, con un Walter Matthau cascarrabias y entrañable, esta película se iba a rodar en 1975 con Jack Nicholson en el papel de Matthau.

En 1995 Renny Harlin dirigió a Geena Davis en un intento de homenajear a la mencionada La mujer pirata, pero se queda en un estrepitoso fracaso, logrando una cinta irregular, recargada y fastuosa en demasía, floja en ritmo a pesar de contar con unas trepidantes escenas y una correcta y vertiginosa banda sonora a cargo de David Arnold.

Todo este recorrido a lo largo de casi un siglo nos ha llevado a la trilogía de Disney, Los piratas del Caribe, una serie de películas que poco a poco se van hundiendo en el fango de los clichés y que destacan por haber copiado escenas de los viejos clásicos con mayor presupuesto y medios pero sin oficio, donde por destacar algo nombraríamos a Johnny Deep y a Klaus Badelt que crea una buena banda sonora, por poner un ejemplo en cuanto a la copia de escenas, sonroja ver como en la escena donde junden la barca y le dan la vuelta para conservar la burbuja de aire, roban descaradamente la idea y la escena de la rodada 50 años antes en El temible burlón y así podríamos llenar un libro.

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2 respuestas en “El cine de Piratas”

  1. Gloria dice:

    Donde estén las acrobacias de Lancaster y Cravat, que se quiten los efectos especiales!

    Juro que a mí la de los Piratas del Caribe de Depp (es más, no sé ni cual de las tres es) se me hizo larga, laaarga, laaarga: Ojo, que Depp está divertido, pero con mucho menos dinero y minutos de metraje “El temible burlón” te tiene en vilo y disfrutando…

    El cien ha ganado en espectacularidad, pero ya no crea escenas inolvidables que se te graban en la memoria como antes.

  2. tomas dice:

    Desdeluego Gloria, que recuerdos de aquellas tardes de Sábado donde a la hora de la merienda los piratas, los vaqueros y los aventureros entraban en nuestras mentes de niños y cuando bajábamos a jugar todos queríamos ser John Wayne o Burt Lancaster dando saltos, empuñando sables o disparando un plateado Colt 45 o un Winchester, nada que ver con lo de ahora…

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