El cine de capa y espada

Hoy hablaré de un género que quizá sea el predilecto de la mayoría, pero que pocos se atreven a confesar, el cine de Capa y Espada, ese género con el cual hemos crecido y que de vez en cuando alguna super producción se encarga de magnificar en los últimos tiempos.

Quería destacar grandes actores y grandes películas que nos han hecho disfrutar en nuestra juventud y lo siguen haciendo gracias al dvd y a las reposiciones a altas horas de la madrugada para insomnes como yo.

Ante todo en este tipo de películas, los guiones adaptaban novelas, folletines e historias donde ya conocíamos el final, el pícaro y bravo aventurero, siempre representado por el galán de turno, luchaba hasta el borde de la muerte con el villano que pretendía casarse con la más dulce y hermosa de las heroínas, en duelo épico donde ambos se batían, el apuesto y caballeroso protagonista, triunfaba sobre el mal y la tiranía sin dejar de sonreír en ningún momento y en una memorable escena final, abrazaba y besaba a su amada, arracándola de las afiladas garras del tirano despótico.

Como galanes y héroes de esas inmensas aventuras destacan sobremanera grandes personajes del mundo del cine, que han tenido la fortuna de encarnar a otros grandes de la literatura, Douglas Fairbanks, Errol Flynn, Stewart Granger,Robert Taylor,Leslie Howard, Jean Marais o Gene Kelly, teniéndoselas con brillantes villanos como Raymond Massey, Mel Ferrer, Basil Rathbone o James Mason.

En cuanto a las heroínas, las más bellas del cine, podríamos perdernos en los ojos de Deborah Kerr o en la hermosa melena de Eleanor Parker, el aspecto dulce y virginal de Janet Leigh, la elegancia de Olivia de Havilland, o enamorarnos incluso de una malvada seductora como Lana Turner.

En las tareas de dirección encontramos a Michael Curtiz, George Sidney o Richard Thorpe, lujosos vestuarios, un uso chillón y llamativo del Technicolor, decorados de ensueño, giones donde siempre se acentúa el humor incluso una sexualidad pícara y subliminal, valores humanos y romanticismo, escenas emotivas y sobre todo acción, orquestadas con partituras maravillosas a cargo de Alfred Newman, Victor Young, Erich Korngold o Miklos Rozsa.

Por destacar películas, hablaré de mis favoritas y más recordadas pues cada cual tendrá las suyas, siempre he tenido predilección por varias de Stewart Granger, desdeluego Scaamouche es mi favorita de este gran actor, memorable película basada en la divertida novela de Rafael Sabatini y ambientada en los comienzos de la Revolución Francesa, donde nuestro galán, por azares del destino debe suplantar otra personalidad (al igual que le ocurriría en El prisionero de Zenda) y plantar cara al malvado Duque de Meynes, interpretado maravillosamente por Mel Ferrer, siempre envidiaré a Granger por haber podido besar a Janet Leigh, Deborah Kerr y Eleanor Parker, a eso se le llama suerte, al margen del socarrón humor de esta joya del cine, destacaría el genial y más duradero duelo en la historia del cine, escena definitiva entre Granger y Ferrer, un vibrante combate de esgrima resuelto por el director con maestría y nunca superado en la pantalla, también muy divertida la manera en la que se refieren a los “ausentes” del Parlamento Francés debido a sus constantes duelos con los protagonistas.

De El prisionero de Zenda, destacaría sobremanera los suntuosos decorados y que para los que no lo sepan es un calco escena por escena de la anterior y mejor versión de 1937, incluso de esta se reutilizó la espléndida partitura de Alfred Newman, rodando una aceptable versión de la anterior, con la baza del Technicolor y los impresionantes ojos verdes de Deborah Kerr inundando cada plano.

Los tres Mosqueteros ha tenido innumerables adaptaciones al cine, con mayor o menor acierto, para mí sin lugar a dudas la interpretada por Gene Kelly y Lana Turner es la mejor, además cuenta con el gran Vincent Price como el malvado Cardenal Richelieu, no se puede pedir más, las coreografías en las escenas de lucha de Gene Kelly son casi de musical pero sin olvidar la acción y sobre todo da gusto ver las capacidades atléticas de este, sonriendo en cada escena como si le fuera fácil y divertido, dotando por ello a su D’artagnan de un impulso juvenil y de una bravuconería y sentido del humor que hacen muy amena esta película.

Como broche final, Las aventuras de Robin Hood y las apoteósicas mallas verdes de Errol Flynn, el espejo donde se reflejan todas las posteriores, donde Michael Curtiz sustituye a William Keighley en la dirección y utilizando las películas de Douglas Fairbanks y la versión anterior del clásico, eleva a la categoría máxima esta película, con un ritmo vertiginoso, gran sentido del humor, escenas de acción memorables, malos malísimos, personajes entrañables como el Fraile Tuck, una maravillosa fotografía de Sal Polito, un vestuario colorista y unos decorados muy adecentados para la época que reflejan, pero sobre todo y al margen de alguna obviedad, es una obra maestra del cine con mayúsculas que aun a pesar de sus 71 años nos sigue entreteniendo como siempre y como nunca.

Y que villanos de lujo… Claude Rains y Basil Rathbone, sobran las palabras, aunque a mí el villano que más me ha inquietado cuando veía estas obras era sin duda Raymond Massey en La Pimpinela Escarlata, que terrorífico está interpretando a Chauvelin, el esbirro de Robespierre, enfrentándose en esta cinta a un Leslie Howard brillante en su papel de despistado Sir Percy Blakeney, aristócrata frívolo y más bien finolis ante la corte y héroe del pueblo encarnando en una doble vida a la Pimpinela Escarlata.

Dicho todo esto, veremos que dvd escojo hoy, con tantos recuerdos se me antoja difícil elegir.

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