Cuando vi esta película siendo un niño, me ocurrió lo mismo que a la mayoría, pensé, me encantan las de Hitchcock, vaya chasco, era de Stanley Donen, otro maestro, pero a mí me hubiera gustado más que fuera de Hitch, el maestro Donen, autor de grandes obras que ya citaremos en otro artículo, logró otra maravilla, película perfecta, grandes actores logrando grandes interpretaciones, genial guión y puesta en escena, amor, suspense, acción y humor, con el paso de los años siempre veo esta película como un cruce entre Hitch y Blake Edwards, estoy convencido de que si hubieran trabajado juntos, esta película sería el resultado.
Con un elenco de grandes estrellas capitaneado por Cary Grant y Audrey Hepburn, secundados magistralmente por James Coburn, George Kennedy y Walter Matthau, Charada es hoy en día un clásico, donde destaca la elegancia de una perfecta Audrey y también la perfecta banda sonora compuesta por Henry Mancini.
Todo comienza durante las vacaciones invernales de Reggie (Audrey) allí conoce a Peter Joshua (Grant) y la chispa entre ambos es inmediata, ella le invita a visitar París, sabedora de que cuando regrese a casa se va a divorciar de su marido quedará libre.
A su regreso descubre que su marido ha sido asesinado, su casa está vacía y como herencia solo tiene una carta, a partir de ahí sus problemas comienzan, durante el velatorio de su marido, las visitas extrañas de tres individuos no hacen más que desconcertarla, recordando eso sí y contándole a Peter (Grant) que quizá el asesinato se deba a los 250.000 dólares que su marido y otros compañeros robaron al Gobierno durante la guerra y que está en paradero desconocido, algo que solo el fallecido sabía.
Tanto el Gobierno representado por Matthau y los compinches de su marido sospechan de ella, comienza una película llena de engaños, donde todos mienten, nadie es quien dice serlo y que nos desconcierta a medida que la trama va avanzado, rizando el rizo con maravillosas vueltas de tuerca gracias a un guión sublime, con uno de esos finales que nadie espera y donde por encima de todo la pareja protagonista llena la pantalla.
Rodada en 1.963 con un chillón uso del Technicolor y donde a pesar de la preocupación por la diferencia de edad entre la pareja protagonista, la química entre ambos nos hace olvidar el hecho de que 25 años de edad les separaban, los ojos y las miradas de complicidad entre los dos actores harían el resto.
Como anécdota cabe destacar un diálogo censurado en el cual Audrey le pregunta a Grant mientras este se afeita, ¿Cómo puedes afeitarte ahí dentro? (en referencia al hoyuelo de la barbilla de Grant), en el guión original este le respondía, de la misma manera que hace el amor un puerco espín, con mucho cuidado, gracias a la odiada censura la respuesta uedó en un escueto, con mucho cuidado.
Una de las escenas más divertidas de la película es aquella donde Cary Grant baila intentando intercambiar una naranja con una obesa dama, es idea del director que obviamente había dirigido dos de los mejores musicales de la historia del cine con Gene Kelly, como Un día en Nueva York o Cantando bajo la lluvia.
En definitiva, grandes actores, alta comedia, suspense, emoción, que más se puede pedir?



Marzo 6th, 2009








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Cuando vi esta película siendo un niño, me ocurrió lo mismo que a la mayoría, pensé, me encantan las de Hitchcock,
JE.JE.ESO NOS PASO A MUCHOS,PERO A PARTE DE ESO QUE GRANDIOSA PELICULA Y QUE GRANDIOSA BANDA SONORA DE MANCINI
PUEDO HABERLA VISTO MAS DE DIEZ VECES PERFECTAMENTE Y A LA QUE PUEDO LA VISIONO DE NUEVO