Ben Hur

Ahora que estamos en Semana Santa, las televisiones autonómicas nos pondrán las películas de siempre, con más anuncios que nunca y con la peor calidad de imagen posible, pues ahí están en el archivo acaparando polvo hasta que llegan Navidades o esta época.

De muchas de ellas destacaría meritorias interpretaciones, grandes bandas sonoras, faraónicos decorados y sobre todo metraje, pero si una de ellas se caracteriza por su homogeneidad y por todos los aspectos mencionados anteriormente es Ben-Hur.

Obra rotunda y colosal que supera con creces cualquier adjetivo que se le adjudique, que sigue estando vigente como ejemplo de cine con mayúsculas, incluso con efectos técnicos que la era digital todavía no ha igualado, como por ejemplo la carrera de cuadrigas, homenajeada por George Lucas en La amenaza fantasma, pero sin esa épica legendaria que en Ben-Hur nos deja clavados a la butaca.

Yo tuve la suerte de poder verla en una sesión matinal en un cine e mi ciudad a mis 5-6 años y me dejó marcado, junto al estreno de La guerra de las galaxias es la película que me marcó, ambas las pude ver en cine y a temprana edad, desde entonces mi pasión por el cine ha aumentado a la vez que los dígitos de mi D.N.I.

En 1880 el General Lew Wallace publica una novela que arranca en el año uno de nuestra era, con el nacimiento de Jesús de Nazareth, que desemboca en los acontecimientos sucedidos a lo largo de la vida de este, pero se centra en la historia de un Príncipe judío y su relación con Messala, un cruel Tribuno romano que fue como un hermano para el.

A su regreso a la tierra de Judah Ben-Hur, le pide colaboración para sofocar la rebelión inminente contra Roma, pero Judah fiel a sus creencias y nobles principios, se desmarca de esa insidiosa colaboración y rompe la relación con Messala, algo que provoca el primer punto de inflexión en la película y abre paso a una desgarradora tragedia, donde convergen odio, amor, pasión, sed de venganza, esclavitud, religión, milagro, ternura y sobre todo obstinación.

La adaptación de Fred Niblo en 1925 es otra gran obra del cine mudo, pero fue William Wyler y el gran casting de actores de esta película lo que elevan a Ben-Hur a la categoría de mito del cine.

Hablar de interpretaciones, decorados, banda sonora, fotografía, los 25000 extras que se emplearon, la recreación de Roma o el Circo de Antioquía, la carrera de cuadrigas, algunas escenas que son de antología, llevaría varios artículos, empezaré por la grandísima interpretación de Charlton Heston, construye un personaje noble, bondadoso, inteligente, pétreo, cuyo deseo de venganza unido a su amor por su familia le hace superar cualquier obstáculo que solo un superhombre lograría, en contraposición Stephen Boyd construye a un Messala duro, odioso, firme en sus intenciones, abducido por el demoledor brazo de Roma, que no dudará en ejecutar un acto deplorable por mantener su estatus en la ciudad aunque eso incluya condenar a una muerte segura a las personas que un día amó como hermanos.

El resto de los personajes son muy sólidos y magníficamente interpretados, destacando a Jack Hawkins como Quinto Arrio, Hugh Griffith como el Caíd Ilderin y a Finlay Currie como Baltasar, el Rey Mago que asistió al nacimiento de Jesús y que 33 años después le encuentra convertido en el Mesías que siempre esperó, su personaje es a veces la voz de la conciencia de Judah y también cumple su cometido de narrador e introductor a la historia.

El personaje de Esther da ese contrapunto romántico que no debe faltar en una historia como esta y culmina en un final memorable digno de semejante obra, fundiendo misericordia, romanticismo y sanación milagrosa envuelta en una tormenta que borra el odio de la tierra y lava las miserias del ser humano.

La primera parte de la película nos recrea el nacimiento de Jesús de Nazareth, da paso a la narración y encuentro de Messala con Judah y a la posterior tragedia, esa teja que al desprenderse hace que Messala consiga de manera fortuita ese castigo ejemplar que necesita para infundir temor en Jerusalen.

Aun sabiendo que tanto la madre y hermana de Judah son inocentes, como más tarde comprueba él mismo, les condena sin vacilación alguna, Judah irá a galeras, allí le aguarda una muerte segura, su madre y hermana condenadas de por vida a una lúgubre celda donde su vida se irá minando y la temida Lepra terminará paradójicamente por liberarlas de la prisión.

En su viaje a galeras a través del desierto, encontramos para mí una de las mejores escenas, por destacar varias aunque casi todas lo son, en ella vemos a Judah sediento y caído en el suelo, consumido por la ira y la desgracia, a punto de abandonarse a su suerte y morir en la más absoluta de las incomprensiones, en este momento recibe agua de una mano salvadora, es Jesús quien le arranca de la muerte y la locura con una mirada misericordiosa y un trago de agua que le devuelve a la vida, en esta escena podemos ver a un romano que le arranca el agua de la boca a Judah y se queda petrificado ante la mirada de Jesús, una mirada que puede con el odio y el uso de la fuerza, una mirada que ni el más duro de los soldados puede resistir.

Una vez en galeras a cada brazada el bueno de Judah carga su odio contra Messala y la Roma que le condenó, aquí entra en escena el personaje de Quinto Arrio, quien encontrará en el remero número 41 ciertas cualidades que nunca vio en ser alguno, impresionado por su obstinación y orgullo le llama a su estancia donde le propone ser su futuro esclavo en Roma conduciendo carros de caballos, una escena memorable que marcará el camino a la libertad ya que Quinto Arrio decide desatarle de sus grilletes ante la inminente batalla,la confusión de la lucha y la creencia en la derrota hace que el general intente suicidarse, pero atado a Judah quien le ha rescatado en una balsa de madera no lo consigue, es rescatado en el mar por su flota y enviado a Roma como victorioso campeón de la guerra, donde es recompensado ampliamente y reconocido por el Emperador, quien le otorga como esclavo a Judah, Quinto le adopta como hijo y eso permite el regreso a Jerusalén de un Judah ciego de venganza y ansioso por saber el destino de su familia.

En el camino de regreso se encuentra con Baltasar y el Caíd quien le abre la puerta de la venganza ofreciéndole manejar a sus caballos en una carrera de cuadrigas, ya que Messala es el mejor en esa disciplina y nunca ha sido derrotado.

El reencuentro con su amada tierra y el amor de Esther es emotivo, retoman aquella romántica escena donde el la besó por primera vez, pero Judah ansía conocer el paradero de su madre y su hermana, a su vez debe vengarse de Messala cuanto antes, se presenta como hijo adoptivo de Quinto Arrio ante la mirada estupefacta del Tribuno y se desencadena la venganza.

Técnicamente es prefecta, sus cifras son mareantes, más de 300 actores con escenas de diálogo, un circo de 25000 personas a tamaño natural, 15000 piezas de vestuario, 25000 extras, 12 nominaciones a los Oscars de la cuales 11 fueron premiadas, y por supuesto se convirtió en la obra cumbre del cine bíblico.

Mención aparte merece la maravillosa obra maestra de banda sonora que compuso el genio Miklos Rozsa, emotiva, sombría, romántica, épica, lo tiene todo para armonizar con la historia y sensibilizar al espectador con la historia, además es espectacular en momentos como en el de las cuadrigas, pero el compositor decidió no orquestar la escena de la carrera, argumentando que le restaría acción y protagonismo en la película, hecho el cual queda constatado, la memorable escena sin música y solo con el sonido es impactante, si queréis verla en su velocidad normal de rodaje, poned el dvd en cámara lenta.

Hay datos curiosos como que al personaje de Jesús nunca se le vea el rostro, que la escena de las cuadrigas no fue rodada por William Wyler sino por directores de segunda unidad (Andrew Marton y Yakima Canutt), pero planificada por Wyler, se rodó casi íntegramente en los estudios Cinecittá de Roma, fue la película más premiada de la historia del cine hasta que Titanic y El retorno del Rey de la saga de El señor de los anillos les igualara, algo que sinceramente nunca desearía que hubiera pasado.

Sacó a la Metro de la bancarrota y encumbró a varios de los actores que la protagonizaron, sobre todo a Charlton Heston.

En la carrera de cuadrigas Heston fue doblado en algunas escenas por Joe Canutt hijo de Yakima Canutt, un legendario doblador de Hollywood, sin embargo Stephen Boyd no fue doblado.

Martha Scott fue madre de Heston en esta película y posteriormente en Los diez mandamientos.

Para el casting de la obra se barajaron muchos nombres, entre ellos Paul Newman, Leslie Nielsen hizo una prueba que se puede ver en el dvd edición especial.

En la escena de las cuadrigas un actor fue atropellado por un carro y murió en el acto.

Se da el caso de que Jack Hawkins cobró el doble que Charlton Heston por su papel de Quinto Arrio.

Wylliam Wyler fue ayudante de dirección en la versión muda de 1925.

Fue concebida como superproducción para tratar de arrastrar a la gente al cine, ya que el auge de la televisión estaba restando protagonismo a la gran pantalla.
Se tardó tres meses e rodar la escena de la carrera.
Hubo escenas en las que Miklos Rozsa compuso la música antes de ser rodadas para inspirar al director.

Wyler picó a Charlton Heston diciéndole que Hugh Grifitt (el Caíd) le robaba protagonismo, ya que en el estudio algunas voces críticas se alzaron contra Heston considerando que no se tomaba en serio el papel.

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1 respuesta en “Ben Hur”

  1. rolando dice:

    Ben Hur, una joya del cine, con imagenes y efectos que para la epoca, son increibles, ademas los actores tremendos, basada en la fe, y la esperanza que solo da jesus, cristo, que al final es recompensada, con la salud total de la madre y hermana de Hur, una pelicula que llega al corazon, y que para mi es la mejor del cine de todos los tiempos,. +

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