La noche del cazador

Si un director de cine debuta en el mundo del celuloide se le considera un novel, incluso hay miles que no han pasado de esa primera intentona, pero claro, resulta que de quien hablamos no es otro que del gran actor Charles Laughton, quien en 1955 dirige su primera y última obra, que además de ser una película imprescindible, es una obra maestra, desgraciadamente fue tan vapuleada por la crítica y tuvo tan poco éxito que Mr. Laughton no volvió a ponerse detrás de las cámaras.

Basta con echar un vistazo a los nudillos de Robert Mitchum para que un escalofrío nos recorra la espina dorsal, impresionante el papel que nos regala Robert, recreando a ese siniestro y oscuro predicador que aprovecha los delirios de su compañero de celda para iniciar una persecución salvaje y terrorífica, en busca del botín de un atraco que este preso condenado a muerte revela a sus hijos, la maestría del director para dotar de la potencia visual y narrativa a este cuento de niños perseguidos por el lobo feroz queda patente en cada plano, es una obra demoledora, transgresiva, adelantada a su época, de ahí su fracaso e incomprensión en los días de su estreno, que con el tiempo ha ganado en adeptos, siendo perfecto ejemplo de thriller, película de suspense o cine negro, incluso para mí en algunos momentos llega a ser poseía en imágenes, claro está, poesía que hubiera escrito el mismísimo Charles Baudelaire.

Imágenes rodadas desde el punto de vista de un niño, donde todo es exagerado, grotesco, donde los mayores dan miedo y podemos caer en su efecto hipnótico, hecho que aprovecha muy bien el falso predicador Mitchum, convertido en ese monstruo nocturno, que acecha en la oscuridad, donde el LOVE/HATE tatuado en sus nudillos nos aterroriza, porque cada vez que cae la noche y vemos sus manos, sentimos la fría y escalofriante proximidad del mal, esa sombra alargada que provoca angustia y rechazo.

Porque una de las virtudes de esta película es que nos hacer sentirnos pequeños, débiles ante el cazador y nos transporta a ese mundo onírico de los niños, a esa dimensión que solo David Lynch parece conocer.

Película muy recomendable para ver de noche, con poca luz, aseguraría que fue concebida en la mente del director para ser visionada en horario nocturno, rodada como una pesadilla infantil, en definitiva una película que no te dejará indiferente.

Curioso el caso de que Laughton fuera vapuleado por la crítica con comentarios tan duros como, mejor que Laughton se dedique a ser actor y que cansado de que le recordaran su fracaso abandonara definitivamente la dirección, privándonos de ver que sería capaz de rodar después de esta maravilla en blanco y negro.

Robert Mitchum comentó en sus memorias que ayudó en mucho al director, sobre esta película apunta también que lo que más le sorprendió no fue si fracaso sino su posterior éxito.

A partir de esta obra, el nuevo cine sobre asesinos en serie se vio influido totalmente a la hora de presentar al villano con dos caras, la amable e inteligente que es capaz de seducir a cualquiera para sus propósitos y la oscura y tenebrosa que no cejará en su empeño y malas artes para conseguir su objetivo, hecho que queda reflejado perfectamente en las dos palabras tatuadas en las manos del predicador Harry Powell (R. Mitchum) Love (amor) Hate (odio).

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6 respuestas en “La noche del cazador”

  1. Gloria dice:

    Por un lado, gracias por hablar de este estupendo film. Es uanpelícula que vale la pena recomendar y que la gente la descubra.

    Por otro, permíteme criticarte que en tu comentario des crédito a una leyenda negra, esa de que “Laughton odiaba a los niños”, desmentida contundentemente y con pruebas fehacientes en recientes publicaciones, como el exhaustivo (y muy recomendable) libro de Preston Neal Jones “Heaven and Hell to Play With”, en el que se entrevista a muchos de los participantes en la película y hay quorum de que Laughton era un encanto con los crios.

    En cuanto a lo de “Charles Laughton nunca se caracterizó por su simpatía y siempre estaba de mal humor” no se de donde lo sacarías: yo tengo bastantes referencias de gente estupenda que lo quería con locura, como Jean Renoir, Burgess Meredith, Robert SiodmackBilly Wilder, que. Por supuesto, aquellos que no se llevaran bien con Laughton (que hay gente “pa tó”) no hablarían bien de él, pero eso es como si tu eres una persona estupenda, y alguien que no te quisiera bien fuera hablando mal de tí, y fueran las declaraciones de esa persona las que quedaran para la posteridad, y no tu buen caracter. En el libro arriba mencionado, el comentario general de los miembros del equipo artístico y técnico disfrutaron mucho de la experiencia de trabajar con Laughton como director: hay una foto del reparto al finalizar la película y no veas que sonrisas. Sonrisas de las de verdad.

    Además, por suerte para Laughton, sobreviven unas ocho horas de tomas descartadas de la película, en las que se oye a Laughton dar direcciones a sus actores. Una parte de estas tomas han sido convertidas en un documental de unas dos horas dirigido por Robert Gitt. En ellas se puede oir a Laughton dirigiendo a los niños, y, según todos los que han tenido la suerte de ver el documental, es obvio que lo hace con la amabilidad y la consideración debida, y que no hay en sus direcciones la hostilidad que muchos llevan años… imaginando. hay de hecho, una anécdota bastanta graciosa de Laughton gastando una broma a los crios mientras filmaba sus reacciones a la narración bíblica de Lillian Gish.

    Peter Graves, que interpretó al padre de los niños, compaginó el rodaje de “La Noche del cazador” con el de un film de John Ford. Graves recuerda que pasar del tiránico Ford al amable Laughton era como ir del Infierno al cielo. En el libro de Jones, los actores y miembros del equipo no tienen más que buenas palabras para su antiguo director…

    Atentamente,

    Gloria
    http://rootingforlaughton.blogspot.com/

  2. Gloria dice:

    Por un lado, gracias por hablar de este estupendo film. Es uanpelícula que vale la pena recomendar y que la gente la descubra.

    Por otro, permíteme criticarte que en tu comentario des crédito a una leyenda negra, esa de que “Laughton odiaba a los niños”, desmentida contundentemente y con pruebas fehacientes en recientes publicaciones, como el exhaustivo (y muy recomendable) libro de Preston Neal Jones “Heaven and Hell to Play With”, en el que se entrevista a muchos de los participantes en la película y hay quorum de que Laughton era un encanto con los crios.

    En cuanto a lo de “Charles Laughton nunca se caracterizó por su simpatía y siempre estaba de mal humor” no se de donde lo sacarías: yo tengo bastantes referencias de gente estupenda que lo quería con locura, como Jean Renoir, Burgess Meredith, Robert Siodmack, Ruth Gordon, Billy Wilder, etc… que fueron amigos y compañeros de trabajo. Por supuesto, aquellos que no se llevaran bien con Laughton (que hay gente “pa tó”) no hablarían bien de él, pero eso es como si tu eres una persona estupenda, y alguien que no te quisiera bien fuera hablando mal de tí, y fueran las declaraciones de esa persona las que quedaran para la posteridad, y no tu buen caracter. En el libro arriba mencionado, el comentario general de los miembros del equipo artístico y técnico disfrutaron mucho de la experiencia de trabajar con Laughton como director: hay una foto del reparto al finalizar la película y no veas que sonrisas. Sonrisas de las de verdad.

    Además, por suerte para Laughton, sobreviven unas ocho horas de tomas descartadas de la película, en las que se oye a Laughton dar direcciones a sus actores. Una parte de estas tomas han sido convertidas en un documental de unas dos horas dirigido por Robert Gitt. En ellas se puede oir a Laughton dirigiendo a los niños, y, según todos los que han tenido la suerte de ver el documental, es obvio que lo hace con la amabilidad y la consideración debida, y que no hay en sus direcciones la hostilidad que muchos llevan años… imaginando. hay de hecho, una anécdota bastanta graciosa de Laughton gastando una broma a los crios mientras filmaba sus reacciones a la narración bíblica de Lillian Gish.

    Peter Graves, que interpretó al padre de los niños, compaginó el rodaje de “La Noche del cazador” con el de un film de John Ford. Graves recuerda que pasar del tiránico Ford al amable Laughton era como ir del Infierno al cielo. En el libro de Jones, los actores y miembros del equipo no tienen más que buenas palabras para su antiguo director…

    Atentamente,

    Gloria

  3. ComparteCine dice:

    Estimada Gloria,

    Antes que nada, agradecerte tu comentario y la visita a nuestra página, me ha encantado leerte y como ves he editado mi crítica, debo decirte que respeto a Charles Laughton sobremanera, además de tenerle siempre entre mis actores favoritos y como no, directores.

    Me he basado para hacer esos comentarios en la bibliografía que tengo sobre Mitchum y Elsa Lanchester, te agradezco lo que me recomiendas que lea pues así haré, además de leerme la biografía que Simon Callow hizo de tan entrañable personaje, he de decirte que siempre creí lo que leí respecto de él, además después de ver a película muchas veces, me apoyé en mi creencia viendo como hace sufrir tanto a los dos pobres niños, por lo tanto he consultado y así haré en lo sucesivo, para no caer en creencias infundadas, en viejos libros y recortes de prensa especializada y he podido comprobar que estás en lo cierto, esa vieja teoría por lo tanto para mí queda olvidada y te pido mis más sinceras disculpas, deseando verte a menudo en la página y animarte a seguir con nosotros haciendo este tipo de comentarios tan interesantes.

    Entrando en la compleja vida de Charles, obviando temas de prensa rosa que no tienen cabida aquí, fue un personaje irrepetible, un actor sobresaliente, ciertamente poco valorado en su Inglaterra natal por motivos realmente infundados y ridículos por parte entre otros de Laurence Olivier, acusándole de cobarde y traidor por encontrarse en Hollywood durante la Segunda Guerra mundial, ignorando que Laughton estuvo en primera línea de combate durante la Primera, pero esa otra historia que el tiempo ha terminado por deslucir.

    No sé cuales serán tus películas favoritas de este monstruo, quizá dudaría entre Testigo de cargo o La isla de las almas perdidas, sin olvidar Rebelión a bordo, El caserón de las sombras o Esmeralda La Zíngara, donde Laughton está soberbio y la O’Hara preciosa.

    Lo dicho, te doy la razón en los temas que me comentas y sin más y esperando comprendas mis motivos, te emplazo a que nos visites más a menudo y podamos compartir nuestra pasión por el cine.

    Saludos.

  4. Gloria dice:

    Que conste que creo que no eres tu quien debes disculparte ;D.

    Durante muchos años la versión de Elsa sobre Charles era la más a mano, y mucha gente (incluida yo) creía que su versión era la de al persona más cercana a Charles durante gran parte de su vida. Elsa tiene una tendencia a ser sarcásticamente honesta, así que en principio, se consideraba que todas sus declaraciones eran básicamente ciertas… A pesar de que nos faltaba la versión de Charles sobre los hechos.

    Libros posteriores como el de Simon Callow ofrecen una visión más completa y contrastada de la vida y obra de Laughton…e incluso Callow, que publicó su libro en 1987, dió crédito en general a los comentarios de Elsa, y ha sido, de hecho, al investigación a fondo que hizo Preston Neal Jones (publicados recientemente), la que acabó con los mitos ya mencionados. Es el riesgo de confiar en la bibliografía anterior, que a lo mejor un autor ha exagerado (e incluso imaginado) con el fín de vender un libro más “jugoso” a veces se convierte en “lo que pasó” (las biografías de Elsa y Charles Higham, indudablemente, se beneficiaban bastante, de cara a las ventas, de las “¡¡escandalosas revelacióne-e-es!!” sobre la homosexualidad del bueno de Charles). La confianza en que lo que esos libros dicen es la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad, hace que cualquier artículo periodístico basado en esos libros se enquiste en la imagen pública de un personaje. Así en el caso de Laughton.

    Ojo que no quiero decir que Laughton fuera un santo y que no tuviera sus días de malhumor, que caray, era humano, como el mundo. Lo que pasa es que a Elsa se la considera cómo el epítome de “Esposa paciente”, y hay testimonios de que tenía su lado malasombra : un amigo de Laughton explicaba que cuando Laughton estaba entusiasmado con un nuevo proyecto, Elsa se lo echaba por tierra apuntando los posibles problemas, vamos, que Elsa era muy negativa en ese sentido. Aunque es cierto que sopesar todos los aspectos de una acción a emprender es saludable tener en cuenta tanto lo que puede salir bien como lo que puede salir mal, también es cierto que Laughton podía llegar a sentirse muy inseguro ante un nuevo proyecto o papel, y hay ocasiones en las que una palmadita en la espalda de elsa

    Lo de Olivier tiene tela, y por muchas razones. Una podría ser que Olivier estuvo en Hollywood practicamente hasta 1941, y de hecho fue bastante criticado durante un tiempo por la prensa británica más patriotera. Cuando Olivier volvió a Inglaterra quiso “redimirse” de esos comentarios, curiosamente, uniéndose al coro de críticos, que criticarían a actores como Laughton, Ronald Colman o Herbert Marshall, que habían servido (en primera línea) en el conflicto anterior, y habían sobrepasado ampliamente la edad militar en 1939. Para más INRI, Olivier tenía el capricho de servir en la RAF (uno de sus hobbyes era pilotar aviones), aunque no fue aceptado, alistándose finalmente en la sección aerea de la Royal Navy (RNAS). Durante su servicio “activo”, Olivier tal vez cumpliera su sueño a lo Snoopy de ser piloto militar, aunque nunca estuvo implicado en ninguna acción de guerra ni batalla… Al final, sus mandos lo convencieron de que era mejor actor que piloto, y que serviría mejor a la causa haciendo films como “Enrique V”, que cargándose aviones en malos aterrizajes en la retaguardia.

    Como puedes ver, el hecho de que Olivier (y/o otros en su nombre) utilizara su breve tiempo en uniforme para echar mierda a actores que habían sido soldados de verdad es totalmente vergonzoso, y esa porquería aún aparece en publicaciones recientes como la biografía de Terry Coleman de Olivier. El demagógico mito de los “Desertores de Hollywood” merecería un libro desmitificador: creo que si se investigara el servicio “militar” de algunos célebres actores que lucieron el uniforme a partir de 1939, se descubriría que muchos llevaron uniforme, sí, pero para las fotos, o en la ENSA (click, click y click, click)

    A este respecto, también podría recordar los odiosos comentarios de Michael Balcon sobre Hitchcock, en los que supongo que (como en el caso de los actores) el componente de envidia por el éxito en Hollywood hacía un cóctel explosivo con el patrioterismo barato. Pero, así entre nosotros, meritorio como me parece el hecho de que los actores en Inglaterra durante la 2ª GM animaran a civiles y tropas, me parece que Olivier tenía, desde un punto de vista de servicio estrictamente militar, menos mérito que los ya mencionados Laughton, Ronald Colman o Herbert Marshall, que sirvieron como soldaditos de a pie en el anterior conflicto y fueron heridos en batalla (Laughton fué gaseado, Colman herido en Messines y Marshall perdió una pierna duramte la 1ª GM), y además, los actores mencionados nunca se “pusieron medallas” por su tiempo como “tommies” en las trincheras: es lo que tiene haber estado en la guerra de verdad.

    Laughton tenía otros proyectos, tras “la Noche del cazador”: uno de ellos era adaptar la novela de “Norman Mailer” “los desnudos y los muertos” (proyecto en el que había empezado a trabajar) y otro filmar la novela de Thomas Wolfe “You can’t go home again”.

    ¿Mi película favorita de Laughton? Seguramente, “This Land Is Mine” de Jean Renoir, aunque se hace dificil escoger, ya que las interpretaciones que has mencionado también me gustan mucho, me encanta, por ejemplo, su Dr. Moreau… que diferencia con el de Brando!) en “La isla de las Almas perdidas”, en cuanto a otras su divertido y decadente Nerón en “El signo de la cruz”, su Rembrandt, su flemático asesino en “El Sospechoso”, su “joputesco” editor en “El reloj asesino”, sus senadores en “Espartaco” y “Tempestad sobre Washington”, su mayordomo en “Nobleza obliga” o su inacabado papel de emperador Claudio… También me gusta en interpretaciones e películas de Sketches, como “Seis destinos” o “Cuatro páginas de la vida”, y por supuesto, està genial episodio de Lubistch en “Si yo tuviera un millón”. Pero bueno, en general, Laughton es siempre digno de ver. Pertenece a esa raza de actores que, como James Mason o George Sanders, raramente decepcionan

    Un saludo y nos vamos leyendo

  5. Gloria dice:

    Que conste que creo que no eres tu quien debes disculparte ;D.

    Durante muchos años la versión de Elsa sobre Charles era la más a mano, y mucha gente (incluida yo) creía que su versión era la de al persona más cercana a Charles durante gran parte de su vida. Elsa tiene una tendencia a ser sarcásticamente honesta, así que en principio, se consideraba que todas sus declaraciones eran básicamente ciertas… A pesar de que nos faltaba la versión de Charles sobre los hechos.

    Libros posteriores como el de Simon Callow ofrecen una visión más completa y contrastada de la vida y obra de Laughton…e incluso Callow, que publicó su libro en 1987, dió crédito en general a los comentarios de Elsa, y ha sido, de hecho, al investigación a fondo que hizo Preston Neal Jones (publicados recientemente), la que acabó con los mitos ya mencionados. Es el riesgo de confiar en la bibliografía anterior, que a lo mejor un autor ha exagerado (e incluso imaginado) con el fín de vender un libro más “jugoso” a veces se convierte en “lo que pasó” (las biografías de Elsa y Charles Higham, indudablemente, se beneficiaban bastante, de cara a las ventas, de las “¡¡escandalosas revelacióne-e-es!!” sobre la homosexualidad del bueno de Charles). La confianza en que lo que esos libros dicen es la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad, hace que cualquier artículo periodístico basado en esos libros se enquiste en la imagen pública de un personaje. Así en el caso de Laughton.

    Ojo que no quiero decir que Laughton fuera un santo y que no tuviera sus días de malhumor, que caray, era humano, como el mundo. Lo que pasa es que a Elsa se la considera cómo el epítome de “Esposa paciente”, y hay testimonios de que tenía su lado malasombra : un amigo de Laughton explicaba que cuando Laughton estaba entusiasmado con un nuevo proyecto, Elsa se lo echaba por tierra apuntando los posibles problemas, vamos, que Elsa era muy negativa en ese sentido. Aunque es cierto que sopesar todos los aspectos de una acción a emprender es saludable tener en cuenta tanto lo que puede salir bien como lo que puede salir mal, también es cierto que Laughton podía llegar a sentirse muy inseguro ante un nuevo proyecto o papel, y hay ocasiones en las que una palmadita en la espalda de Elsa hubiera sido de más ayuda que uan critica destructiva.

    Lo de Olivier tiene tela, y por muchas razones. Una podría ser que Olivier estuvo en Hollywood practicamente hasta 1941, y de hecho fue bastante criticado durante un tiempo por la prensa británica más patriotera. Cuando Olivier volvió a Inglaterra quiso “redimirse” de esos comentarios, curiosamente, uniéndose al coro de críticos, que criticarían a actores como Laughton, Ronald Colman o Herbert Marshall, que habían servido (en primera línea) en el conflicto anterior, y habían sobrepasado ampliamente la edad militar en 1939. Para más INRI, Olivier tenía el capricho de servir en la RAF (uno de sus hobbyes era pilotar aviones), aunque no fue aceptado, alistándose finalmente en la sección aerea de la Royal Navy (RNAS). Durante su servicio “activo”, Olivier tal vez cumpliera su sueño a lo Snoopy de ser piloto militar, aunque nunca estuvo implicado en ninguna acción de guerra ni batalla… Al final, sus mandos lo convencieron de que era mejor actor que piloto, y que serviría mejor a la causa haciendo films como “Enrique V”, que cargándose aviones en malos aterrizajes en la retaguardia.

    Como puedes ver, el hecho de que Olivier (y/o otros en su nombre) utilizara su breve tiempo en uniforme para echar mierda a actores que habían sido soldados de verdad es totalmente vergonzoso, y esa porquería aún aparece en publicaciones recientes como la biografía de Terry Coleman de Olivier. El demagógico mito de los “Desertores de Hollywood” merecería un libro desmitificador: creo que si se investigara el servicio “militar” de algunos célebres actores que lucieron el uniforme a partir de 1939, se descubriría que muchos llevaron uniforme, sí, pero para las fotos, o en la ENSA (click, click y click, click)

    A este respecto, también podría recordar los odiosos comentarios de Michael Balcon sobre Hitchcock, en los que supongo que (como en el caso de los actores) el componente de envidia por el éxito en Hollywood hacía un cóctel explosivo con el patrioterismo barato. Pero, así entre nosotros, meritorio como me parece el hecho de que los actores en Inglaterra durante la 2ª GM animaran a civiles y tropas, me parece que Olivier tenía, desde un punto de vista de servicio estrictamente militar, menos mérito que los ya mencionados Laughton, Ronald Colman o Herbert Marshall, que sirvieron como soldaditos de a pie en el anterior conflicto y fueron heridos en batalla (Laughton fué gaseado, Colman herido en Messines y Marshall perdió una pierna duramte la 1ª GM), y además, los actores mencionados nunca se “pusieron medallas” por su tiempo como “tommies” en las trincheras: es lo que tiene haber estado en la guerra de verdad.

    Laughton tenía otros proyectos, tras “la Noche del cazador”: uno de ellos era adaptar la novela de “Norman Mailer” “los desnudos y los muertos” (proyecto en el que había empezado a trabajar) y otro filmar la novela de Thomas Wolfe “You can’t go home again”.

    ¿Mi película favorita de Laughton? Seguramente, “This Land Is Mine” de Jean Renoir, aunque se hace dificil escoger, ya que las interpretaciones que has mencionado también me gustan mucho, me encanta, por ejemplo, su Dr. Moreau… que diferencia con el de Brando!) en “La isla de las Almas perdidas”, en cuanto a otras su divertido y decadente Nerón en “El signo de la cruz”, su Rembrandt, su flemático asesino en “El Sospechoso”, su “joputesco” editor en “El reloj asesino”, sus senadores en “Espartaco” y “Tempestad sobre Washington”, su mayordomo en “Nobleza obliga” o su inacabado papel de emperador Claudio… También me gusta en interpretaciones e películas de Sketches, como “Seis destinos” o “Cuatro páginas de la vida”, y por supuesto, està genial episodio de Lubistch en “Si yo tuviera un millón”.

    Un saludo y nos vamos leyendo

  6. tomas dice:

    Un placer leerte, gracias por las pertinentes aclaraciones y por expresar tu punto de vista sobre tan iprescindible actor que tanto y tan maravilloso nos ha regalado, lo de Laurence Olivier siempre es un tema que me ha parecido bochornoso, tienes razón en cuanto a lo de las “escandalosas” revelaciones, nunca he entendido ni entenderé que se juzguen los actos de una persona por su condición sexual, seguro que algún idiota se habría inventado una “jugosa” historia si lo hubiera sabido antes en referencia al rodaje de The Old Dark House (El caserón de las sombras) ya que fue dirigida por James Whale, pero eso es prensa rosa y aquí no tiene cabida.
    Volviendo a Olivier, nunca ha sido santo de mi devoción, siempre me transmite sobreactuación y enfado,prefiero mil veces a George Sanders, mucho más versátil,hummm también me acabo de acordar de Raymond Massey que es otro que me encanta, claro que para gustos colores, solo le trago en el Drácula de John Badham con Frank Langella siendo el tercer mejor Drácula por detrás de Lee y Oldman, pero esa es otra historia…

    Saludos y gracias por tus palabras.

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